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	<registro> 	<cadena>1-gopinion</cadena>
	<id>1</id>
	<seccion>OPINION</seccion>
	<fecha>11-05-2008</fecha>
	<periodico></periodico>
	<titulo>OTRO AVE A GRANADA QUE SE RETRASA</titulo>
	<subtitulo>Ignacio Henares</subtitulo>
	<foto>quebrantah.jpg</foto>
	<breve>Un manotazo duro, un golpe helado, (como en la Elegía a Ramón Sijé), he sentido al conocer la noticia del asesinato de un ejemplar de quebrantahuesos en la Sierra de Castril. Nunca he entendido el placer de la caza, el gustillo por el disparo a un animal salvaje (dicho en el mejor sentido de la palabra). Pero cuando la pieza es un ejemplar como esta hermosa ave carroñera, para más INRI, en época fuera de veda, y con la premeditación y alevosía que parece estar perpetrado el crimen, me entra una gran duda sobre la humanidad de su autor, a buen seguro un salvaje animal (en el peor sentido ahora del término), y desde luego poco digno de pertenecer a la especie de homo sapiens.</breve>
	<texto>La reciente muerte, por disparo de escopeta, de la quebrantahuesos Segura hará que esta gran Ave retrase su llegada a Granada y nos prive unos años más de su vuelo majestuoso por las cumbres de Sierra Nevada. Esta vez la culpa no será la falta de presupuestos ni el enfrentamiento entre instituciones, (las más de las veces estéril). Un desalmado, un gilipollas, la mala leche y la insensatez de una persona, sola o malacompañada, provocará que tardemos algo más en disfrutar del impresionante espectáculo del quebrantahuesos sobre el Trevenque o Los Cahorros, una imagen perdida desde el año 1950 (en el que se recogen las últimas citas de esta especie en nuestra provincia), por causas in-humanas (venenos, coleccionismo y accidentes en tendidos eléctricos principalmente).<br />
<br />
Espero que mis compañeros de la Consejería de Medio Ambiente, encabezados por Miguel Ángel Simón y los amigos Juan, Mariló, Sergio... de la Fundación Gypaetus, (una organización privada, sin ánimo de lucro, que trabaja por la conservación y recuperación de especies amenazadas en Andalucía), encargada del desarrollo del proyecto de reintroducción del quebrantahuesos en Andalucía, se sobrepongan a este atentado y continúen con éxito el programa con la suelta de los ejemplares que ahora se encuentran en el Centro de Cría ubicado en el parque natural de Cazorla.</texto>
	<url>http://ignaciohenares.blogspot.com</url>
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	<registro> 	<cadena>2-gopinion</cadena>
	<id>2</id>
	<seccion>OPINION</seccion>
	<fecha>07-05-2008</fecha>
	<periodico>Granada Sostenible</periodico>
	<titulo>¿QUIÉNES SON LOS MENTIROSOS?</titulo>
	<subtitulo>Ángeles Rosado Gutiérrez</subtitulo>
	<foto>bicha.jpg</foto>
	<breve>Hola amig@s! ¿Os acordáis de la Plataforma en Defensa del Paseo de la Fuente de la Bicha y del ruido que armamos por el aberrante puente que cruza el río Genil? Pues, tal y como anunciábamos entonces (y por lo que el señor García Royo nos llamó mentirosos), el segundo puente, con una carretera paralela al paseo, por detrás de la Piscina El Paraíso ha salido ya en el PGOU. Hemos presentado ya las alegaciones pertinentes. Yo me pregunto ¿como puede un alcalde tan destructivo salir elegido de nuevo y, además con dos nuevos concejales?.</breve>
	<texto>En Granada debe haber una plaza de parking (de pago) por ciudadano pero ¿cuantas plazas de parques existen para los niños y niñas?. Esta ciudad carece de espacios verdes y, los pocos ! que tenemos, los quieren eliminar. ¿Es esto lo que quieren los granadinos que votan a este alcalde? ¿Adonde llevan a sus niños?. Este señor debe ignorar que en otras ciudades, más modernas, existen parques infantiles donde los niños y niñas juegan con la tierra y el agua, espacios abiertos donde niños y jóvenes patinan en pistas habilitadas para ello. A este señor solo le interesa la fachada de cara al turismo, y lo siguen votando. Así nos va. En fín, seguiremos defendiendo con uñas y dientes lo poco verde que nos queda y, estamos seguros, contaremos con el apoyo de todas esas personas que desean una ciudad mas moderna y amable y seguiremos soñando con un alcalde ó alcaldesa al que le preocupe el bienestar de sus ciudadanos por encima de especulaciones e intereses. </texto>
	<url>http://www.granadasostenible.org</url>
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	<registro> 	<cadena>3-gopinion</cadena>
	<id>3</id>
	<seccion>OPINION</seccion>
	<fecha>29-04-2008</fecha>
	<periodico>Casa del Aire</periodico>
	<titulo>DESALOJO DE LOS VECINOS DEL ALBAYZIN</titulo>
	<subtitulo>A Anita de 72 años y a su hijo Jesús, los van a echar de su casa después de 36 años viviendo en ella</subtitulo>
	<foto>albayzin.jpg</foto>
	<breve>Este próximo 11 de Mayo, los vecinos de Cuesta de Marañas 10 van a ser expulsados de su vivienda y de nuestro barrio, el Albayzín. Otro ejemplo más de la expulsión de los vecinos de toda la vida del barrio para abrir paso a personas con mayor nivel adquisitivo que les permita hacer frente a los precios del Albayzín turístico.</breve>
	<texto>La inmobiliaria propietaria, LOVISUEN S.L. compró la casa, del siglo XVI, hace cinco años y poco a poco ha conseguido con diferentes artimañas vaciar el edificio de vecinos, entre estás, dejar que el edificio se deteriore sin hacer reparaciones e incluso, dejando que la casa se inunde con aguas fecales provenientes de un desagüe que se niegan a arreglar (y que está por demostrar si no lo han roto ellos) y cortando la luz de la escalera. Pero para echar a estos vecinos no ha valido con deteriorar el edifico, y la crápula inmobiliaria ha recurrido a declarar el edificio en ruina técnica, con lo cual se invalida el contrato de Anita y Jesús. Su objetivo final es construir un hotel de lujo con el que poder sacar tajada del suculento pastel que supone el barrio. El edificio es habitable, según el informe de I.T.E. 25 octubre 2004, que recomendaba reparaciones de fontanería y saneamientos.¿Y de pronto está en ruina?<br />
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Tras todo el revuelo que generó el conflicto de la Casa Cuna, el Ayuntamiento, a través de la Gerencia de Urbanismo, ha decidido lavarse las manos en el tema de la declaración de ruina urbanística de los inmuebles. Ahora es la pericia de los arquitectos de la propiedad en conjunción con el beneplácito del perito del juzgado, los que se atreven a jugar con el futuro de una familia albaicinera.<br />
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Esta vez la avaricia de la inmobiliaria ha encontrado un estupendo aliado en la ineptitud del abogado de las vecinas, así como en la buena fe y confianza en la justicia de nuestros vecinos. El abogado perteneciente a LEGALITAS, ha facilitado, sin ni siquiera presentar un informe de contraruina independiente, el proceso de declaración de ruina de la casa. Todo ello, tras cobrarles 2.400 . Además, ahora le exigen que asuman los costes del juicio. Así que no sólo han provocado la ruina del edificio, también la de la propia familia afectada.<br />
<br />
Y por si esto fuera poco, la desfachatez de la inmobiliaria y de las administraciones aumenta cuando nos enteramos de que la propiedad ya ha acudido a la Oficina de Rehabilitación del Bajo Albayzín con la intención de negociar el arreglo de la casa. Si esta negociación sale adelante y tras cumplir con el leve escollo que supone la obligación de mantener un alquiler protegido durante 10 años (Programa de Transformación de la Infravivienda), encima los contribuyentes le estaremos financiando a estos chupasangres su inmueble de apartamentos totalmente reformados para alquilar o vender al precio que consideren oportuno.<br />
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Este no es más que otro ejemplo de cómo han puesto en venta nuestro barrio que está siendo reformado como icono turístico de la ciudad, y que supone su orientación cara a los visitantes en detrimento de la cada vez más escasa población tradicional.<br />
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Frente a este acoso irracional, los vecinos y vecinas de Cuesta Marañas 10, junto a otras casas en situación similar -como la Casa del Aire- y algunas personas indignadas por todo esta situación, plantamos cara activamente con el fin de parar esta máquina devastadora que arrasa con nuestro barrio y con los pocos vecinos y vecinas que aun quedamos.</texto>
	<url></url>
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	<registro> 	<cadena>4-gopinion</cadena>
	<id>4</id>
	<seccion>OPINION</seccion>
	<fecha>21-04-2008</fecha>
	<periodico>GranadaSostenible</periodico>
	<titulo>EL CARÁCTER DEL RUIDO</titulo>
	<subtitulo>Mario Ortega Rodríguez</subtitulo>
	<foto>ruido.JPG</foto>
	<breve>El ruido es un producto de deshecho, una escoria con aristas que sabe amarga y huele agria. El ruido es desperdicio y, como toda basura, es un dispendio energético. Hay una relación directa entre eficiencia energética y ruido. Lo que cumpliendo su función no hace ruido es mas eficiente. No todo sonido es ruido, pero sí todo ruido es sonido. Para que se produzca un sonido hace falta invertir energía...Digo todo esto porque hemos aprendido a protestar por las basuras y no nos damos cuenta que el ruido es también basura. Como toda basura es un indicador del grado de civismo de una sociedad...</breve>
	<texto>El ruido es un producto de deshecho, una escoria con aristas que sabe amarga y huele agria. El ruido es desperdicio y, como toda basura, es un dispendio energético. Hay una relación directa entre eficiencia energética y ruido. Lo que cumpliendo su función no hace ruido es mas eficiente. No todo sonido es ruido, pero sí todo ruido es sonido. Para que se produzca un sonido hace falta invertir energía. El ruido es una onda que se trasmite en un medio material, el medio vibra. Si el sonido no tienen función, no sirve para nada útil o placentero, entonces es cuando hablamos de ruido. Una máquina, por ejemplo un coche o una motillo, que produce exceso de ruido está consumiendo mas energía que la que necesita para realizar el trabajo para el que ha sido diseñada. La eficiencia de nuestros vehículos a gasolina es muy baja, está en el entorno del diez por ciento de la energía química contenida en el combustible, el noventa y dos por ciento restante se tira en forma de calor y ruido.<br />
Digo todo esto porque hemos aprendido a protestar por las basuras y no nos damos cuenta que el ruido es también basura. Como toda basura es un indicador del grado de civismo de una sociedad. Una ciudad ruidosa es una ciudad incívica, inhóspita, insalubre, llena de suciedad acústica. Sí, insalubre también, el ruido produce estrés, *ansiedad, angustia y desesperación*, y no favorece para nada la paz social, la salud mental o la corporal. Pero además, como el ruido de fondo en las ciudades está causado por el tráfico, podemos afirmar que luchar contra el ruido es luchar contra la contaminación atmosférica, las alergias y el cambio climático. Y reconducir nuestro modelo ineficiente de movilidad. Afirmo entonces que una ciudad ruidosa es una ciudad insostenible, una ciudad a la que no le preocupa la salud de los ciudadanos ni la salud del planeta.<br />
El Mapa de Ruidos de Granada ofrece luz científica sobre este asunto: la mayoría de las calles de Granada son ruidosas o muy ruidosas, superan durante muchas horas del día y de la noche niveles de decibelios admisibles. Si el ruido imprime carácter, esta claro que el carácter de esta ciudad es irascible. El ruido llama al ruido, es necesario gritar para entenderse, una dificultad añadida para provocar empatía. Vivimos en una ciudad con mucho jaleo de fondo.<br />
No quiero dejar a parte los ruidos estridentes o puntuales. Motillos y motancas, obras, recogida de basuras, cierre de terrazas, maquinitas de limpieza con motores a gasoil, griterío, botellonas y no se cuantas cosas mas. Un vistazo a las causas de estos ruidos nos conduce a una culpabilidad compartida, todos hacemos ruido. Lo que ocurre es que quien tiene que velar para bajar los niveles de ruido, no lo hace. El ruido no tiene importancia para nuestros gobernantes. Cuando hace algo contra el ruido, se equivoca plenamente o lucha contra la diversidad religiosa, como en el caso de la multa por ruido a la iglesia pentecostal Power of Christ Mission  de la Chana. Corregir antes que sancionar hubiese estado mejor en este caso. Es fácil elegir un chivo expiatorio. Recuerden, lectores, que acabamos de pasar la Semana Santa con su retahíla de tambores, bullas y jolgorios. El grito hubiese llegado al Cielo si se les pide a las cofradías que cumplan con los parámetros de ruidos de la ordenanza municipal o de la directiva europea.<br />
El carácter estridente de nuestra ciudad indica que el medio ambiente y la salud ciudadana no es una prioridad para nuestros gobernantes. Quiero creer que no es una traslación de su carácter. Del rumor del agua al clamor del tráfico ha pasado menos de medio siglo. Pronostico que sin conciencia ciudadana y sin dirección política hacia la sostenibilidad Granada será una ciudad de cajas destempladas.<br />
</texto>
	<url>http://www.granadasostenible.org</url>
</registro>
	<registro> 	<cadena>5-gopinion</cadena>
	<id>5</id>
	<seccion>OPINION</seccion>
	<fecha>19-04-2008</fecha>
	<periodico>IDEAL</periodico>
	<titulo>OPERACIÓN MALAYA</titulo>
	<subtitulo>J. M. Castillo</subtitulo>
	<foto>euros.JPG</foto>
	<breve>Si es cierto lo que nos dicen los medios de comunicación, ya están en la calle todos los implicados en la llamada Operación Malaya, la mayor trama de corrupción urbanística que se ha producido en España desde que se pusieron en marcha estas refinadas, complicadas y más o menos disimuladas formas de latrocinio que viene sufriendo nuestro país. El último presunto responsable que quedaba en la cárcel ha quedado en libertad controlada previo pago de un millón de euros. Ésta es la noticia, que estos días tanto está dando que hablar. Una noticia que invita e incluso obliga a pensar.</breve>
	<texto>Por supuesto y mientras no se celebre el juicio, los presuntos responsables de la trama, que ha convulsionado a Marbella y a España entera, no pasan de ser *presuntos* delincuentes, es decir, no son reos *convictos*. Por tanto, mientras no se demuestre judicialmente lo contrario, son inocentes. Y tienen derecho a que se respete la presunción de inocencia que les corresponde. <br />
<br />
Pero con decir esto, no se despacha un asunto tan grave como el que estamos comentando. La gravedad del problema no está en los delitos que hayan podido cometer los presuntos delincuentes. Ni tampoco está en el comportamiento de los magistrados. Como bien saben jueces y abogados, las complicaciones que entraña este asunto radican en el vigente ordenamiento jurídico que tenemos en España. Porque se trata de un conjunto de leyes y procedimientos que están pensados de forma que, a la hora de la verdad, favorecen a quien tiene más dinero y perjudican, como pasa en tantas otras cosas, a los pobres. Por eso, aparte de otras razones, la gran mayoría de las personas que hay en las cárceles son gentes de baja o incluso de ínfima condición económica. Lo cual resulta perfectamente comprensible. Primero, porque los ricos tienen dinero para pagar una fianza que les puede devolver a la calle. Y en segundo lugar, porque cuando un rico se ve metido en un lío de jueces y fiscales, acude a un buen bufete de abogados que probablemente le sacan las castañas del fuego, mientras que si se trata de un presunto delincuente que no tiene donde caerse muerto, no le queda más remedio que contentarse con el *abogado de oficio* que le asignan y que normalmente no suele tener ni la experiencia, ni los recursos, ni el prestigio profesional para sacar el asunto adelante. De donde resulta lo que bien sabemos: los ricos pueden pagar buenos letrados que les sacan las castañas del fuego, mientras que los pobres suelen terminar en *el talego*, donde se quedan encerrados por muchos años, si es que al juez (o a la jueza) de turno no se le olvida que el reo ha cumplido su condena y el desdichado se queda un año más en la cárcel, como ha ocurrido no hace mucho, según se nos ha informado hace pocos días. Nunca deberíamos olvidar, como ha hecho notar acertadamente Luigi Ferrajoli, que «el derecho es siempre una realidad no natural sino artificial, construida por los hombres, incluidos los juristas, que tienen una parte no pequeña de responsabilidad en el asunto». Y de sobra sabemos que, en todo lo relacionado con el derecho y la justicia, ocurre lo mismo que pasa en tantos otros ámbitos de la vida: lo normal es que el pez gordo se come al pez chico. Sin ir más lejos y volviendo al asunto que aquí nos ocupa, ahora mismo en Marbella, los que han sido defraudados o engañados, estarán clamando al cielo y hundidos en su desgracia, mientras que los *presuntos* defraudadores, ahí están ya, en sus casas y en la calle. Y además probablemente con sus cuentas corrientes repletas de millones. Cuentas bien protegidas en paraísos fiscales y al abrigo de los más eficaces secretos bancarios. <br />
<br />
Si tantas otras cosas es urgente mejorar y perfeccionar en nuestra sociedad y en nuestro país, una de ellas (no sé si la que más) es el derecho. Ante todo, para que los derechos de los ciudadanos se vean protegidos por las adecuadas garantías que los hagan eficaces, es decir, garantías que sean capaces de reducir la distancia que siempre existe entre las normas y su eficacia. Y en segundo lugar, para que el derecho procesal esté pensado y funcione de forma que, en la práctica, no esté al servicio del que pretende proteger al más fuerte, sino que se oriente más bien en la dirección de lo que acertadamente se ha llamado *la ley del más débil* (Ferrajoli). Quiero decir, que el conjunto de normas que regulan la actuación de quienes tienen que aplicar la leyes estén pensadas y se apliquen de tal manera que, en la práctica, no salgan ganado casi siempre los fuertes y poderosos, sino que todos los ciudadanos puedan ser realmente iguales en dignidad y derechos. <br />
<br />
Estoy seguro de que si algo de esto se tomara en serio y en serio se llevara a la práctica, los pelotazos urbanísticos y sus víctimas se reducirían sensiblemente. Y más aún se remediarían los mil atropellos de los que todos los días nos quejamos: la violencia contra las mujeres, los niños, los inmigrantes, los ancianos que no tienen otra cosa que una pensión no-contributiva y así sucesivamente. Todas estas gentes tienen una cosa en común. Son lo más débiles de nuestra sociedad. Ya es hora de que nuestros gobernantes se empeñen de verdad en que las leyes sean tales y se apliquen de tal forma que sean realmente las leyes de los débiles. Y si es que todo eso es una utopía irrealizable, entonces, ¿por favor!, que se callen de una vez los que, desde puestos de poder y mando, nos calientan la cabeza con promesas de acabar con la violencia que se ven obligados a soportar los peor tratados, no por la vida, sino por nosotros, los que podemos evitar tanta barbarie y no la evitamos.</texto>
	<url>http://www.ideal.es</url>
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	<registro> 	<cadena>6-gopinion</cadena>
	<id>6</id>
	<seccion>OPINION</seccion>
	<fecha>14-04-2008</fecha>
	<periodico>Granada al Pedal</periodico>
	<titulo>ECOLOGIA ESTATAL Y SUS CONSECUENCIAS</titulo>
	<subtitulo>José Remón</subtitulo>
	<foto>biocombust.jpg</foto>
	<breve>Las imágenes y comentarios nos llegan a la sala de estar, mientras sentados tranquilamente ante el televisor relajándonos de una dura jornada, nos interesamos por saber qué ha pasado en ese mundo tan distante de nuestra vida cotidiana qué se nos sirve a través de los modernos medios de comunicación.<br />
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La palabra suena a nuestros oídos como algo desconocido, sumergido en las tinieblas de un pasado que no recordamos o del que sólo tenemos conocimientos a través de relatos de familiares o amigos y conocidos entrados ya en la madurez.!Hambre!</breve>
	<texto>Los mejicanos no pueden ya hacer sus tradicionales tortillas, alimento básico de la población, en Egipto se incrementa la tensión social por la escased de pan y los horribles precios con los que hay que pagar el poco existente, en Haiti tiene que dimitir el gobierno porque el pueblo se ha echado a la calle para protestar por el increible aumento de los precios en comestibles de primera necesidad, en Bangladesh cientos de muertos en las calles testimonian la protesta del pueblo por no poder pagar los alimentos de consumo diario, la inflación sube en todos los países de la Unión Europea principalmente a consecuencia de la subida en la cesta de la compra y finalmente el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial para el Desarrollo advierten que estamos ante una crisis de consecuencias imprevisibles a escala terrestre.<br />
<br />
¿Qué ha pasado para que en un mundo donde hasta hace poco se nos decía, que uno de los grandes problemas de la Unión Europea era la excesiva producción de productos alimentarios y se ofrecían primas en metálico para que los campesinos dejaran de cultivar sus tierras, hayamos llegado a una escasez en la oferta de productos básicos como la harina o el maiz?<br />
<br />
La causa principal proviene sin duda alguna de la subida imparable del precio del barril de petróleo en los mercados internacionales. Sin embargo a pesar de las limitadas reservas de esta fuente de energía, la subida de precios energéticos no es consecuencia de la falta de petróleo sino de la escasez de refinerías. Los gobiernos de los países industrializados han contemplado impasibles como las grandes compañías petroleras repartían sus dividendos entre el accionariado, invertían solamente en nuevas prospecciones y sus directivos se dejaban galardonar con grandes primas en metálico o acciones según los resultados de sus ejercicios. Las inversiones en nuevas refinerías eran muy caras y disminuían considerablemente las ganancias y en consecuencia las primas de los directivos. La falta de capacidad de refinamiento del petróleo es la causa principal de la subida de los precios del combustible.<br />
<br />
Ante la escasez y el precio de los productos petrolíferos, a los gobiernos de los países industrializados no se les ocurrió otra cosa, que abanderándose en la ecología, dictar una serie de normas para subvencionar la producción eléctrica a partir de energías renovables y la obligación de mezclar combustible de origen biológico con el de procedencia petrolífera. La no distinción entre la forma de obtención de la energía renovable ha conllevado la actual crisis alimentaria mundial.<br />
La idea principal era utilizar los desechos agrarios para la producción de energía y combustible, cosa de alabar, pero los Loby`s en Bruselas y el congreso de los E.E.U.U. se encargaron ante la inocencia de la clase política de que no hubiera excepciones, así que donde hubo la ley hubo la trampa. <br />
<br />
Para alcanzar la mezcla con combustible biológico que según la ley en los E.E.U.U. deben llevar la gasolina y el diesel, es necesario para los próximos 15 a&#328;os aumentar su producción anual en un 11%. A causa de las grandes subvenciones para su obtención, se ha convertido en un negocio muy rentable la utilización del producto completo y no solamente de los desechos. Esto ha llevado a que los grandes terratenientes mejicanos vendan su completa producción de maiz a compañías americanas, simplemente para quemarlo o destilarlo a precios muy superiores a los que obtendrían in situ vendiéndolo en el mercado nacional. Como consecuencia, si falta el maiz falta también la tortilla o se encuentra a precios impagables y el hambre se extiende en las clases inferiores y trabajadoras mejicanas.<br />
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El mismo modelo y procedimientos lo tenemos en el resto del mundo. Grandes productores agrarios como Argentina y Brasil venden al mercado mundial sus productos para terminar en "la hoguera".<br />
En Europa cientos de miles de hectareas que antes se dedicaban a la producción alimentaria, se dedican exclusivamente a producir productos para la quema, que no se pueden utilizar ni para la fabricación de alimentos, ni para piensos por ser incomestibles. Al utilizarse ahora los clásicos productos para la fabricación de piensos en plantas de Bio-Diesel gracias a las subvenciones que los hacen rentables, la subida de los mismos debido a su escasez ha sido inmediata, con la consiguiente repercusión en los precios de productos básicos como el queso, la leche y todos sus derivados.<br />
<br />
La Unión Europea ha rechazado la acusación de tener una resposabilidad directa en esta nueva hola de hambre que ya ha comenzado a azotar al mundo, pero organizaciones de ayuda al tercer mundo la acusan de que con sus metas para la mezcla de carburantes con origen biológico, está llevando el hambre a muchos países latinoamericanos ya que importa de ellos más del 75% de la materia prima necesaria, pagándola (gracias a las subvenciones) a precios que hacen que ya no se produzcan practicamente productos agrarios para el mercado nacional y los que existan estén a precios no asequibles para las clases bajas.<br />
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Las reservas mundiales de trigo se encuentran a su menor nivel de los últimos treinta años y se esperan todavía para este año una subida de su precio en un mínimo del 20 %.<br />
<br />
En la bolsa de Chicago para productos agrarios fundamentales, el precio del trigo se a multiplicado por tres en lo que llevamos de año. <br />
<br />
Con estos datos y perspectivas tenemos que estimar con mirada crítica la política de subvenciones de los gobiernos con las energías renovables y el movimiento ecologista debe introducir en órganos de gobierno su competencia en la materia, reconsiderando sus posiciones estrictamente ecologistas con la mirada puesta en que si queremos una sociedad sostenible, debemos lanzar un mensaje de competencia y responsabilidad en los sectores económicos y sociales a esa misma sociedad. </texto>
	<url>http://www.granadasostenible.org</url>
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	<registro> 	<cadena>7-gopinion</cadena>
	<id>7</id>
	<seccion>OPINION</seccion>
	<fecha>12-04-2008</fecha>
	<periodico>Ecologistas en Acción</periodico>
	<titulo>EL NUEVO GOBIERNO ES UN PASO ATRÁS</titulo>
	<subtitulo>Opinión de Ecologistas en Acción sobre el nuevo Ministerio de Medio Ambiente</subtitulo>
	<foto>eea.jpg</foto>
	<breve>Para Ecologistas en Acción, el nuevo Gobierno que hoy ha presentado José Luis Rodríguez Zapatero supone un paso atrás, al unificar las competencias de medio ambiente, agricultura y pesca, quitando prioridad al avance hacia la sostenibilidad. El Ministerio de Medio Ambiente fue el que mejor funcionó en el anterior Gobierno, pese a sus limitaciones. De este modo, al vincularlo al antiguo Ministerio de Agricultura y Pesca, que se ha caracterizado históricamente por apoyar las políticas más productivistas e insostenibles, José Luis Rodríguez Zapatero muestra por la vía de los hechos su desprecio por acometer el necesario tránsito hacia la sostenibilidad.</breve>
	<texto>El Presidente del Gobierno ha pasado de coquetear con la creación de una vicepresidencia de sostenibilidad, a diluir el Ministerio de Medio Ambiente. Esto, unido a lo que expresó en el debate de investidura (su apuesta por las grandes infraestructuras de transporte, la gestión insostenible del agua, la falta de ambición en políticas de reducción del consumo energético o la apuesta por internacionalizar más al economía española) dibujan un Gobierno obsesionado por el crecimiento  económico, sin capacidad para entender que estas miras cortoplacistas nos sumergen aún más en una fortísima crisis ambiental. Un Gobierno que practica el lavado verde de imagen pero no la sostenibilidad.<br />
<br />
La nueva ministra con competencias ambientales, Elena Espinosa, a juicio de la organización ecologista, es una persona refractaria hacia la lucha por la sostenibilidad, como lo ha demostrado en su actuación al frente de Agricultura, Pesca y Alimentación en la pasada legislatura, en la que apostó por la agricultura industrial y los transgénicos.<br />
<br />
Poner en manos de una economista como Elena Espinosa la dirección de temas delicados como la gestión del agua o la conservación de la biodiversidad supone correr el riesgo de que éstos se supediten a los intereses agrarios y productivistas. No es admisible que se gestione el agua y la biodiversidad como meros recursos para fines agrarios.<br />
<br />
Para Ecologistas en Acción, que Elena Espinosa gestione los residuos, la evaluación de impacto ambiental, la calidad del aire, o el cambio climático, supone un serio riesgo de que la gestión se oriente más hacia el crecimiento en términos monetarios y no hacia un acoplamiento entre los límites del planeta y la vida de las personas.<br />
<br />
Por último, esta decisión supone ignorar a las organizaciones ecologistas que habían solicitado un aumento del peso del Ministerio de Medio Ambiente en repetidas ocasiones, justo lo contrario que ahora ha hecho el Presidente de Gobierno.</texto>
	<url>http://www.ecologistasenaccion.org</url>
</registro>
	<registro> 	<cadena>8-gopinion</cadena>
	<id>8</id>
	<seccion>OPINION</seccion>
	<fecha>10-04-2008</fecha>
	<periodico>Ideal</periodico>
	<titulo>LA ANTORCHA OLÍMPICA</titulo>
	<subtitulo>José María Castillo</subtitulo>
	<foto>antorcha.jpg</foto>
	<breve>El 'Informe 2007' de Amnistía Internacional, sobre el estado de los derechos humanos en el mundo, al explicar la situación actual en la República Popular de China, dice lo siguiente: «Un número cada vez mayor de profesionales de la abogacía y de periodistas han sido hostigados, detenidos y encarcelados. ...</breve>
	<texto>Es falso, por lo tanto, que las protestas que estos días se están produciendo, en diversas ciudades de Europa y América, ante el desfile ostentoso de la Antorcha Olímpica, se deban solamente a la represión que las autoridades chinas ejercen en el Tíbet (p. 128). Esta represión es cierta. Pero no es la única ni quizá la más grave. Baste pensar en la frecuente y fuerte violencia que se ejerce en China contra las mujeres (p. 126) o contra las personas refugiadas de Corea del Norte (p. 128). <br />
<br />
Como es lógico, quienes se manifiestan contra la Antorcha que anuncia los próximos Juegos Olímpicos, expresan de esa manera su protesta por las violaciones contra los derechos humanos que se están cometiendo en China. Pero, si somos razonables, tendremos que convenir en que no basta con protestar contra China. Además de eso, hay que poner el grito en el cielo también por la responsabilidad de los gobiernos y de las empresas multinacionales, que saben lo que está ocurriendo en China y se callan. Más aún, ocultan los atropellos que allí se están cometiendo. Por la sencilla razón de que hay en juego un mercado potencial de mucho más de mil millones de compradores de los productos que los países ricos de Europa y América les podemos vender (y les estamos vendiendo) a los chinos. Se trata, como es bien sabido, de negocios tan asombrosos, que los flujos de mercancías y capitales están desestabilizando y amenazando toda la economía mundial. El Nobel de economía, Joseph Stiglitz, nos ha informado de que «a pesar de los controles de capitales, en 2004, además de la inversión directa del extranjero, hubo una entrada de unos 100.000 millones de dólares en China» ("Cómo hacer que funcione la globalización", Madrid, Taurus, 2006, p. 325). Es más, «China tiene un enorme superávit comercial con Estados Unidos pero, comprando cientos de miles de millones de dólares en bonos, permite que los norteamericanos puedan mantener su déficit presupuestario. Una y otra nación están al tanto de su mutua dependencia, por eso sus enfrentamientos rara vez pasan del terreno de la retórica» (o. c., p. 326-327). Y no hay que ser un lince para sospechar (al menos sospechar) que lo que ocurre entre Estados Unidos y China, ocurre poco más o menos igual en el caso de los países de la Unión Europea.<br />
<br />
En cualquier caso, y sea de esto lo que sea, el hecho es que el mundo entero ve que China será pronto el gran coloso de la economía capitalista. China manda cada día más y más en todos nosotros. Por eso, no seamos ingenuos, el poder de Pekín ha sido gratificado con el regalo y la enorme publicidad de celebrar allí, en un país de tantas torturas y atropellos, los fastos de los Juegos Olímpicos. Y es que, ante el poder del capital, toda rodilla se dobla en el cielo que nos interesa, en la tierra que estamos destruyendo a fuerza de tanto disfrutarla, y en el infierno que tienen que soportar los encarcelados, los torturados, los miserables, los nuevos y viejos esclavos de siempre y, por supuesto, los miles de familias que se ven con el agua al cuello para llegar hasta fin de mes porque el precio de los carburantes y de las materias primas se ha disparado precisamente por el tirón económico de China. <br />
<br />
La cosa está clara, ante la disyuntiva de capital para los poderosos o supresión de derechos para los débiles, nuestra decisión es clara y firme. Vamos a seguir tirando del bienestar los que podemos tirar de él. Y los demás, que se apañen como puedan. ¿No podríamos hacer algo más para que no siga adelante esta barbarie? ¿No podríamos expresar, al menos expresar, nuestro desacuerdo con más eficacia de lo que venimos haciendo hasta ahora?</texto>
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	<registro> 	<cadena>9-gopinion</cadena>
	<id>9</id>
	<seccion>OPINION</seccion>
	<fecha>03-04-2008</fecha>
	<periodico>IDEAL</periodico>
	<titulo>¿ESTÁ OBSOLETO NUESTRO SISTEMA DEMOCRÁTICO?</titulo>
	<subtitulo>Rafael López Rodríguez y J. Eduardo Muñoz Negro</subtitulo>
	<foto></foto>
	<breve>EN economía cuando se comprueba que un proceso productivo es superado por las condiciones de la tecnología o la demanda se dice que está obsoleto. En ese sentido, cabe preguntarse si no le ocurre lo mismo a nuestra joven democracia. Tras la explosión democrática de la transición, el activismo y compromiso político de esos primeros años, ha sido sustituido por una cierta inercia burocrática y demoscópica.</breve>
	<texto>Las fronteras ideológicas se han difuminado porque en una democracia lo que une a los demócratas es más que lo que les separa, o al menos así debiera ser. La caída de los grandes relatos y la inercia que supone la acomodación a la cultura de la satisfacción, han sido letales para los dogmas políticos, en especial para los de la izquierda. La gente no cree ni en la política ni en los políticos; ya no hay explicaciones fáciles con las que se pueda echar la culpa a algo o alguien, que funcionen como chivo expiatorio. La sociedad y el mundo se han hecho más complejos. Ante este escenario, muchos se refugian en lo emocional renunciando a integrar lo sencillo y lo complejo. Es el momento del pensamiento light y del chauvinismo religioso y cultural. El esfuerzo de compromiso social, político e intelectual del militante está desvalorizado. Pero ante un mercado que invade los mundos de la vida, colonizando los deseos personales y comunitarios, la razón política se hace más necesaria que nunca. Sin embargo, esta razón política con frecuencia se distancia de una mínima estructura ideológica y se convierte en mercadotecnia electoral al servicio de los intereses de partido. Resulta difícil sustraerse a la mercantilización de la política, en la cual las encuestas son los nuevos oráculos, y el pensamiento político es con frecuencia sustituido por consignas adaptables a los medios de comunicación, o por estadísticas manipuladas y puestas al servicio de la propaganda. <br />
<br />
Por tanto, necesitamos cambios institucionales, culturales, económicos y educativos que permitan acercar el sistema político a las necesidades de los ciudadanos. Al abordar los cambios institucionales, dos son los principales aspectos sobre los que reflexionar; la reforma de la ley electoral y del Senado, y la introducción de cambios en los reglamentos internos de los partidos políticos para que sean permeables y accesibles a la ciudadanía, limitando su captura por sectores profesionales.<br />
<br />
1. Una democracia de calidad necesita pluralismo político, la ley electoral, diseñada para estabilizar el sistema e integrar a los nacionalistas en el Parlamento se ha convertido en un instrumento que favorece a los partidos más votados o que concentran su electorado en un territorio concreto. Realmente no es un sistema proporcional, sino mayoritario atenuado, los grandes perdedores son los partidos minoritarios que no son nacionalistas, sino que tienen su electorado repartido por todo el Estado. Es el caso del PNV, con 303.000 votos tiene 6 diputados, IU con casi un millón, tiene 2 escaños, UPYD con los mismos votos que el PNV, tiene un diputado. Si la circunscripción fuera estatal, aplicando la ley D Hont, los dos grandes partidos, perderían algunos diputados, los partidos nacionalistas quedarían en conjunto con casi los mismos diputados -excepción del PNV y Na-Bai-, y las opciones minoritarias implantadas en todo el Estado podrían adquirir una mínima capacidad de influencia. El sistema electoral español beneficia tanto más a los partidos conforme se les vota más en cada circunscripción provincial. Esto supone que en provincias donde hay 2 ó 3 diputados, el voto que no apoye una opción mayoritaria es testimonial. Solamente los ciudadanos que vivan en Madrid o Barcelona, tienen la opción de que su voto a un partido no mayoritario (nacionalista o no) tenga algunas posibilidades de convertirse en un escaño en el parlamento. Cuando protegemos todo tipo de diversidad (biológica, lingüística ) resulta que la diversidad política está en peligro. En un parlamento donde reina la disciplina de partido, la circunscripción provincial es puro romanticismo. Con excepciones, los diputados no defienden a sus respectivas provincias, sino la estrategia global del partido. En un marco de ciudadanía estatal y europea, el voto de una persona no puede tener distinto valor en función de la provincia en la que vote, o del partido al que vote. No es admisible que partidos con 300.000 votantes consigan un número de diputados 3 veces mayor que otros que triplicaron el número de votos de los primeros. Es un sistema injusto e inestable pues el partido bisagra afincado en un territorio acaba actuando como una entidad con vocación centrípeta, creándose a veces la paradoja de que partidos, que creen poco o nada en el Estado español, sean claves en su gobernabilidad. Esta situación no ocurre en ningún gran país de la UE. Siendo Italia el extremo contrario al modelo español, con una diversidad política prácticamente ingobernable. El actual gobierno promovió la despolitización de la TV estatal pública, haciéndole un favor a la democracia española. Le haría otro favor a la democracia si apostara por una ley electoral más incluyente que reconozca y permita más la diversidad política, reconociendo el principio proporcional de igualdad de voto de los ciudadanos. Al final, lo que se recuerda de un partido político no son sus servidumbres, sino lo que hizo por profundizar y ensanchar la democracia, por incluir y universalizar la dignidad y la diversidad de todos, ampliando derechos reales para toda la ciudadanía. Esta reforma de la ley electoral debería completarse con la conversión del Senado en una cámara territorial donde queden representados todos los territorios. Esto permitiría articular un espacio para el debate territorial, liberando espacios, tiempos y energías en el Congreso, para otros debates absolutamente necesarios. Una circunscripción estatal para el Congreso de los Diputados y un Senado convertido en cámara federal, permitiría una mayor diversidad política, al tiempo que garantizaría la gobernabilidad, integrando en igualdad de condiciones tanto a los ciudadanos como a los territorios. <br />
<br />
2. Los partidos políticos se están convirtiendo cada vez más en maquinarias de conquista del poder, son poco o nada democráticos internamente, sin embargo urge recuperarlos como instrumentos de participación de la ciudadanía. Sin caer en un asamblearismo populista, hay que recuperar procesos que como las elecciones primarias, permitan vertebrar el poder de abajo a arriba. Es necesario que la democracia comience y termine en el militante, no en el aparato del partido. La inclusión de listas abiertas en los procesos electorales permite que los ciudadanos contrarresten el poder de las cúpulas de los partidos, serían una oportunidad para sortear los mecanismos clientelares que tienden a seleccionar a los más sumisos y agradecidos, frente a la excelencia personal, profesional o ética. Este procedimiento, es más acorde con la complejidad de una ciudadanía, que recela cada vez más de la clase política, y que quiere controlar a sus representantes antes que aceptar las imposiciones de los aparatos de partido. Es fundamental la existencia de corrientes ideológicas, articuladas y reconocidas oficialmente, que garanticen el pluralismo interno y el debate ideológico permanente en el seno de los partidos. No podemos caer en el cinismo, de que los partidos políticos se reduzcan a estructuras de reparto del poder, mientras que el pensamiento se encarga a un buen servicio de catering ideológico, externo al propio partido. La limitación de mandatos y la renovación permanente, son un buen contrapeso a la perpetuación en el cargo. Resulta un auténtico contrasentido que se eduque a la sociedad en la paridad de los cargos representativos y por el contrario se castigue la disparidad interna. También es necesario limitar la apropiación de los partidos y del parlamento por sectores profesionales sobre representados. En muchas circunscripciones se comprueba que el perfil profesional del político responde a un mismo cliché, funcionario o personal laboral de la administración pública de la rama educativa.<br />
<br />
La construcción de un estado federal, donde las competencias de cada estado estén fijadas en la Constitución es una buena alternativa a la actual situación en la que el debate territorial ocupa gran parte de la agenda, y sobre el cual la ciudadanía muestra su hartazgo. Finalmente es fundamental destacar que la riqueza de una democracia se basa en el encuentro y contraste de las realidades de los individuos que la componen. No hay democracia sin demócratas, sin personas educadas y que hayan alcanzado la soberanía económica necesaria que les permita ser algo más que consumidores, ciudadanos, que se reconocen recíprocamente, en el ejercicio de la ciudadanía democrática, desde la cual, la verdad democrática no suele ser una verdad a priori sino algo que se encuentra en el proceso de búsqueda de soluciones, cuando se produce un verdadero diálogo. En democracia y en la vida, las razones del otro, iluminan el área de sombra que la luz de nuestra razón produce, aunque ésta pueda ser muy potente.</texto>
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	<registro> 	<cadena>10-gopinion</cadena>
	<id>10</id>
	<seccion>OPINION</seccion>
	<fecha>06-03-2008</fecha>
	<periodico>Granada Digital</periodico>
	<titulo>NO ES PAÍS PARA DOS</titulo>
	<subtitulo>Nuevo Latido Ciudadano</subtitulo>
	<foto>Jesus Garc.jpg</foto>
	<breve>Jesús García- Tras los debates en clave de monólogo, queda la estela de la ruina para la pluralidad democrática. Grandes en poderes mediáticos, pequeños en ideas. Han exprimido prematuramente el zumo electoral, sin dejar que maduren los matices de una sociedad abierta y democrática.</breve>
	<texto>A decir verdad, hay vida al otro lado. Más rica e interesante, que la que los personajes de teatro de Ferraz y Génova nos proponen. La Ley Electoral les otorga grandes privilegios. Los medios les dan lo que nuestro voto no puede darles: El apoyo directo para ser Presidentes. Se está perdiendo algo tan preciado como la igualdad del voto. Quieren que se consolide un pernicioso bipartidismo, con ribetes por comunidades , como la nuestra , de partido hegemónico.<br />
<br />
Pero hay que intentarlo. En el marasmo de las siglas de siempre, aparece algo nuevo y sólido. Los Verdes, continuando con el proyecto tan serio que abordaron en las pasadas municipales. Sí hay futuro.</texto>
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	<registro> 	<cadena>11-gopinion</cadena>
	<id>11</id>
	<seccion>OPINION</seccion>
	<fecha>11-02-2008</fecha>
	<periodico>IDEAL</periodico>
	<titulo>COMIDA EN LOS COLEGIOS</titulo>
	<subtitulo>Cartas al director en IDEAL</subtitulo>
	<foto>Comida eco.jpg</foto>
	<breve>Nuria Hidalgo. Granada<br />
  <br />
Sr. Director de IDEAL: Somos un grupo de padres y madres de alumnos del Colegio Público de Educación Infantil y Primaria José Hurtado preocupados por la alimentación de nuestros hijos que han de asistir al comedor escolar sin más remedio debido a que, como es común hoy en día, trabajamos tanto la madre como el padre en gran parte de las familias.<br />
<br />
Entendemos que la alimentación es fundamental para el desarrollo equilibrado de nuestros hijos, pues en ella se basan su bienestar (tanto físico como intelectual) y, claro está, su rendimiento. Actualmente en nuestro centro existe un comedor escolar donde se sirve comida de catering traída desde lejos, que se recalienta en el comedor antes de servirla. <br />
<br />
Hemos conocido la experiencia de los comedores ecológicos que llevan tiempo funcionando en muchos países de Europa, e incluso el programa de nuestra Junta Alimentos ecológicos para escolares de Andalucía, en marcha desde el año 2005.<br />
</breve>
	<texto>Sin ir más lejos, estamos en contacto con la AMPA Amigos de una Escuela Mejor del C.E.I.P. Gómez Moreno, quienes nos han transmitido la enorme satisfacción que sienten por haber conseguido que sus hijos coman comida ecológica cocinada en el propio centro. No cabe duda de que todos queremos lo mejor para nuestros hijos, y más en cuanto a alimentación se refiere.<br />
<br />
Por todo esto queremos invitar a todos los padres y madres de Granada, y a todo el que esté interesado, a las Jornadas de Alimentación Ecológica en Comedores Escolares que se celebrarán el próximo 21 de febrero a las 16,30 h en el C.P.E.I.P José Hurtado, (frente al teatro Alhambra). Granada. <br />
<br />
La AMPA Príncipe del Colegio Público de Educación Infantil y Primaria José Hurtado.<br />
</texto>
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	<registro> 	<cadena>12-gopinion</cadena>
	<id>12</id>
	<seccion>OPINION</seccion>
	<fecha>08-02-2008</fecha>
	<periodico>GranadaSostenible</periodico>
	<titulo>¿EXISTE UNA NUEVA POLÍTICA DEL AGUA EN ANDALUCÍA?</titulo>
	<subtitulo>José Manuel Castillo</subtitulo>
	<foto>Rcastril.JPG</foto>
	<breve>...Señores planificadores de la CHG, primero pongan en orden la casa. Si después de ello creen que hace falta más agua para el abastecimiento humano de Baza o de otro municipio, hagan todos los estudios precisos y prescritos legalmente, publíquelos, sométanlos a debate, analicen todas las alternativas técnicamente disponibles y, finalmente, escojan la menos costosa, no sólo financiera sino, sobre todo, ecológicamente...</breve>
	<texto>DESPUÉS de la sequía de 1995 o tal vez coincidiendo con ella, los movimientos sociales, una parte muy significativa de los científicos y hasta algunos miembros de la propia Administración nos hemos ocupado profusamente del diagnóstico y de las convenientes políticas públicas acerca de la cuestión de las aguas continentales en España. Como fruto de los numerosos libros, artículos en la prensa y en las revistas científicas, congresos, etc. la denominada Nueva Cultura del Agua (NCA), la gestión de la demanda, la calidad del agua, etc. constituyen hoy expresiones muy divulgadas entre académicos y gestores, de tal suerte que o bien nos consideramos correligionarios de estas nuevas tendencias en la política del agua o, al menos, pocos se atreven a manifestarse públicamente contrarios a ellas. <br />
<br />
Resulta obvio, por tanto, que, al menos, formalmente, han cambiado bastantes aspectos puntuales de la consideración y de la política del agua en España y en Andalucía en la última década. Entre otros, el polémico trasvase Ebro-Júcar-Almería no se ha realizado, altos cargos de las administraciones española y andaluza, incluida la propia Ministra de Medio Ambiente, se han declarado reiteradamente partidarios de los principios que inspiran la Nueva Cultura del Agua, otros, incluso, son miembros promotores de la Fundación que lleva este nombre, la Directiva Marco de Aguas Europea es una norma esencialmente ambientalista,...<br />
<br />
Pero, en realidad, ¿los cambios ideológicos e institucionales mencionados han modificado ya realmente la política del agua en Andalucía? o, por el contrario, ¿cada vez que se producen épocas de menos lluvias aparecen *los viejos fantasmas* de la *sequía*? ¿Qué fue de los antiguos gestores del agua en Andalucía, de los miembros del denominado *paradigma del cemento*, y de los que denominaban, cuando menos, *ecologeros* a los miembros y simpatizantes de la NCA? ¿Ya no se hacen pantanos para los que nunca habrá agua suficiente que pueda llenarlos y que además representan un peligro para muchas de las personas que residen aguas abajo? ¿Ya se depuran las aguas residuales de los municipios e industrias o aún se vierten a los cauces de los ríos sin el adecuado tratamiento? ¿Se informa y se exponen al público los proyectos de obras hidráulicas antes de su ejecución o se utilizan fraudulentamente figuras como las obras de emergencia para eludir su control?<br />
<br />
VEAMOS un caso que estos días está apareciendo en diversos medios informativos andaluces y granadinos: Las aguas del Río Castril, de magnífica calidad, han sido deseadas por muchos desde tiempos inmemoriales. En la actualidad, la nutria, la trucha común, el barbo gitano y la boga, entre otros, lo enriquecen. El bosque de ribera del río Castril, prácticamente único en Andalucía, constituye una auténtica provocación constante para los atilas del agua y del medio ambiente... <br />
<br />
En realidad, pese a que me gustaría poder sostener que este valiosísimo ecosistema se conserva aún gracias sólo a la decisiva defensa de los castrileños y corteños, sin minusvalorar esta causa, el reciente proyecto desvela que otras han sido las razones más significativas.<br />
<br />
En efecto, el trasvase del río Castril-Canal de Jabalcón incluido en el modificado sólo parcialmente en el 2005 Plan Hidrológico Nacional del 2001, elaborado por el PP, fue abandonado. Sin duda, a esta decisión gubernamental colaboraron las decisivas y enérgicas actuaciones de los vecinos de Castril y de Cortes de Baza, pero, sobre todo, me temo que, la inmediatez de las elecciones generales, en un ambiente de triunfo ideológico de la Nueva Cultura del Agua, el rechazo de los científicos, popular y de las instituciones europeas al Trasvase Ebro-Júcar-Almería, etc. tuvieron mayor influencia.<br />
<br />
Mi sospecha se confirma con que sólo tres años después, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) vuelve a la carga. Esta vez, mediante el procedimiento de obras de emergencia, pretende trasvasar aguas desde el embalse del Portillo hasta Baza, detrayéndolas del río Castril, mediante la instalación de una tubería de 35 Km, de la que ya se están ejecutando los primeros 25 Km que discurren en paralelo a su cauce. <br />
<br />
LA finalidad declarada para esta obra de emergencia es el abastecimiento humano a Baza y a otras localidades. Sin embargo, en este municipio no existen deficiencias de abastecimiento a la población y menos aún perentorias que, por tanto, requieran una urgente solución. Pero sí conocemos, por ejemplo, que el suministro medio de agua por habitante de Baza es tres veces superior al consumo medio nacional pero, también, que más de dos tercios del agua extraída de los acuíferos y fuentes no se facturan a los usuarios. El 60% de los contadores, por cierto instalados en el interior de los domicilios, son obsoletos legalmente. Es más, no todo el volumen del agua procedente de las fuentes y acuíferos está destinada al abastecimiento humano sino que es utilizada en la agricultura que mayoritariamente riega a manta, de la que una parte considerable, incluso, son riegos ilegales.<br />
<br />
En presencia de este desgobierno, ante esta falta de transparencia, ¿cómo se atreven a proponer esta nueva agresión al Río Castril?<br />
<br />
Señores planificadores de la CHG, primero pongan en orden la casa. Si después de ello creen que hace falta más agua para el abastecimiento humano de Baza o de otro municipio, hagan todos los estudios precisos y prescritos legalmente, publíquelos, sométanlos a debate, analicen todas las alternativas técnicamente disponibles y, finalmente, escojan la menos costosa, no sólo financiera sino, sobre todo, ecológicamente. <br />
<br />
Con toda seguridad, ésta no será la de mutilar otra vez más al Río Castril.<br />
<br />
Claro, pero es posible que la alternativa mejor para la mayoría no sea un buen negocio para algunos.<br />
<br />
Señores planificadores, ¿no será que ustedes lo que realmente pretenden es, pese a todo, hacer la obra?<br />
<br />
O, díganme, en confianza, ¿a ustedes les molesta la belleza?<br />
<br />
EN definitiva, me temo que, al menos, todas las preguntas que hago más arriba no tienen una respuesta nítidamente satisfactoria y que, pese a los indudables cambios que se han producido, tal vez demasiados aspectos de la política hidráulica tradicional se mantengan inalterados entre nosotros. Es más, peor aún, observo que, tomando la terminología de otro conocido ámbito más amplio, los símbolos y los discursos de la Nueva Cultura del Agua han sido asumidos casi automáticamente, sin oponer la más mínima resistencia ideológica por una parte influyente de *los demócratas de toda la vida* para que, en realidad, pocas cosas cambien sustancialmente.<br />
<br />
En fin. Ya están aquí los viejos fantasmas. Siempre los mismos fantasmas...<br />
</texto>
	<url>http://www.granadasostenible.org</url>
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	<registro> 	<cadena>13-gopinion</cadena>
	<id>13</id>
	<seccion>OPINION</seccion>
	<fecha>04-02-2008</fecha>
	<periodico>Granada Sostenible</periodico>
	<titulo>SIMPLES MEDIDAS QUE FRENEN LA CATÁSTROFE CLIMÁTICA</titulo>
	<subtitulo>Juan Zurita Argüelles</subtitulo>
	<foto>molino.JPG</foto>
	<breve>Llevo más de 20 años en la ecología y con el cultivo del cáñamo industrial; ahora soy hasta curandero. Desde hace 10 años cultivo la reina prohibida, aunque está subvencionada por Europa, (PAC), pero nadie la conoce, si conocen la marihuana, estamos en una sociedad criminalista. Vendo cogollos y cañamones de mis cultivos en las Alpujarras. Los primeros, en infusión quita los dolores y los cañamones regeneran las células, puesto que llevamos mas de 100.000 años usándola.</breve>
	<texto>A lo que vamos, medidas que frenen el calentamiento:<br />
<br />
1) Plantar verde, por ley, en todos los campos abandonados. 1 hectárea de cáñamo equivale a 5 hectáreas de árboles en biomasa.<br />
<br />
2) Separar la materia orgánica en casa del resto de los residuos, y que cada pueblo la use para abonar los campos, con lo que se consigue un ahorro del 50% en el transporte a los macrobasureros, un 40% menos de agua en los campos abonados con éste abono, un 50% de duración de almacenamiento de dichos basureros, se dignifica el trabajo de los que separan la basura, puesto que no recibirán la putrefacción del orgánico, un ahorro del 50% en el recibo de la basura y creación de puestos de trabajo.<br />
<br />
3) Cerrar centrales térmicas con la construcción de paneles solares, molinos, turbinas en el Estrecho de Gibraltar, biomasa, etc.<br />
<br />
4) Transportes públicos eléctricos y cerrar el tráfico en el centro a coches particulares.<br />
<br />
Espero que pongáis verde la Vega de cañamares en todos los lugares y organicéis plantaciones con donativos, que desgravan en Hacienda, y que los agricultores lo planten. Saludos, Juan Zurita Argüelles, Presidente de Alsativa Sdad. Coop. Andaluza del Cáñamo. Cortijo El Paso 18415-Pórtugos. telf. 660 055 713 <br />
</texto>
	<url>http://www.granadasostenible.org</url>
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	<registro> 	<cadena>14-gopinion</cadena>
	<id>14</id>
	<seccion>OPINION</seccion>
	<fecha>30-01-2008</fecha>
	<periodico>GranadaSostenible</periodico>
	<titulo>DE LOS DERECHOS A LOS CHEQUES, DE CIUDADANOS A CONSUMIDORES</titulo>
	<subtitulo>Francisco Garrido</subtitulo>
	<foto></foto>
	<breve>La última media propuesta por el presidente Zapatero , la devolución  de 400 euros del IRPF, unida al  ya famoso cheque-bebe  representa  la culminación de un giro  político emprendido  a mitad de la legislatura por el gobierno de España.  Un giro hacia la derecha, un giro hacia el españolismo centralista y un giro hacia el productivismo consumista.  </breve>
	<texto>Los  primeros meses, incluso años, de esta legislatura fueron ricos en proyectos de ley  que suponen un avance en los derechos y libertades de los ciudadanos (ley de matrimonio homosexual,  ley de igualdad,  modificación de la ley del divorcio, ley de la dependencia). Pero a partir del conflicto con el estatuto catalán y de la ruptura de la tregua de ETA el gobierno de Zapatero convertido obsesivamente en Gobierno de España, se ha lanzado a un  permanente  oferta dirigida a saciar las mas bajas ansias del consumidor compulsivo, como si considerara que el ciudadano de los derechos esta ya suficientemente saciado. <br />
Se ha cambiado el discurso  de los  derechos por  el de los cheques y  el diálogo con los ciudadanos  por las ofertas a los  consumidores. Las dos propuestas  estrellas, ya mencionadas, reúnen varias notas comunes, a cual más inquietante:  tratan igualmente a los desiguales, lo cual genera más desigualdad, y se concreta en un dinero líquido del cual se puede disponer individualmente para consumo indiscriminado e inmediato.<br />
Hasta ahora las políticas del cheque ha sido características  de  la derecha. Desde los conservadores norteamericanos y británicos hasta el PP llevan años dando o proponiendo medidas de este tipo. Parece que ZP quiere hacerse perdonar los pecadillos de izquierdismo de los primeros meses, con la penitencia de este giro espectacular que más que indicar que se ha cambiado de programa puede hacer parecer que no se tenía programa alguno, más que  el de gobernar como sea. <br />
¿Por qué es preferible los derechos a los cheques más allá de lo que hace o no la derecha? Los derechos , o los  servicios  públicos que lo garantizan ,  son  una instrucción de maximización por pare de los poderes públicos y de forma universal y permanente de un bien (la libertades, la igualdad, la salud, la participación política, la educación, etc). Por eso ningún derecho fundamental puede verse,  en estricto sentido , distorsionado  por su inserción en otras instituciones como son el  mercado, la religión, la familia. Los derechos no están sometidos a las desigualdades de la sociedad civil pues por que están construido para operar contra cualquier tipo de desigualdad.<br />
Por el contrario las políticas del cheque comportan efectos antagónicos a los descritos:  fomenta la desigualdad (400 euros para todos independiente de sus renta o patrimonio), no tiende al máximo nivel de eficacia en la maximización del bien y supone un incentivo para la privatización del ejercicio de los derechos con los riesgo de infertilización de las funciones sociales que los derechos comporta.<br />
Pongamos un ejemplo los 2.500 euros del cheque-bebe en un familia de fuerte dominación matriarcal este dinero puede ir dirigido a la compra de un coche mejor para el padre de familia (a pagar la entrada, claro está, ya se que no hay autos tan baratos) o a la ludopatía consumista de este. Mientras que si estos 2.500 euros van a mejorar y ampliar el sistema de guarderías públicas, o al servicio de salud público se garantiza que las desigualdades de género, sociales o  generacionales no se van a ver fomentadas  si no que saldrá ganando los servicios públicos universales que actúan, corrigiendo estas mismas desigualdades. <br />
Más no se agotan aquí las desventajas de las políticas de los cheques. En el plano de la cultura política promueve los una concepción del ciudadano como consumidor más compulsiva que reflexiva, más inmediatista que responsable,  más egoísta que solidaria, más consumista que austera, más despilfarradora que eficiente.  En realidad se trata de convertir la política en mercado y de abandonar a los ciudadanos para entregarse a los consumidores. Una democracia de mercado y de consumidores: un golpe mortal para la salud del planeta.<br />
Todos estos valores se contrapone objetivamente al desarrollo universal y permanente (eso es la sostenibilidad) de los bienes (libertades, vida, salud, educación, participación política, igualdad, medio ambiente, calidad de vida, etc) que los derechos pretenden maximizar. Hace muy mal  el PSOE en auspiciar una cultura política  basada en este tipo de valores pues con ello, puede que gane las próximas elecciones (¡ojala¡) pero está desbrozando el camino para  el retorno triunfal  del  PP con su caterva de obispos de la primavera de El Cortes Ingles.<br />
</texto>
	<url>http://www.granadasostenible.org</url>
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	<registro> 	<cadena>15-gopinion</cadena>
	<id>15</id>
	<seccion>OPINION</seccion>
	<fecha>27-01-2008</fecha>
	<periodico>GranadaSostenible</periodico>
	<titulo>CONTRA LA SHARIA EPISCOPAL</titulo>
	<subtitulo>Rafael Gallego Sevilla / Coordinador de Granada Laica</subtitulo>
	<foto>Europalaic.jpg</foto>
	<breve>La recién emitida *Nota de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española ante las elecciones generales de 2008* ha descolocado al gobierno español y al partido socialista, que ha reaccionado con cierta beligerancia al texto. Sin embargo, las críticas socialistas se han circunscrito casi exclusivamente a la referencia que los obispos hacen en este texto al terrorismo, en la que lanzan un severo varapalo a la estrategia seguida por el gobierno en relación a este tema.</breve>
	<texto>Pero cabe preguntarse si más allá de esta referencia concreta, la intervención de los obispos en la campaña electoral es en sí censurable o por el contrario les ampara el derecho a la libertad de expresión e incluso el derecho a entrar en la contienda política.<br />
En este sentido hay que recordar el muy particular estatus de la Iglesia Católica en España, y en menor medida de otras organizaciones religiosas. Por una parte se trata de una organización que reclama fieramente su independencia. Es más, es la Iglesia la que *concede* al Estado una *cierta autonomía*. Según palabras de Benedicto XVI *la comunidad política y la Iglesia son entre sí independientes y autónomas en su propio campo*, pero claro, *la autonomía de la esfera temporal no excluye una íntima armonía con las exigencias superiores*. Estas exigencias superiores, obviamente, son lo que nuestros obispos denominan en su nota *[el] denominador común de la moral fundada en la recta razón*. Y *recta razón* es una forma moderna de calificar lo que en el pasado se llamaba *fe*, o con los circunloquios que tanto gustan en el Vaticano, *la razón iluminada por la fe*.<br />
Es decir, que en las relaciones Iglesia-Estado la situación es la siguiente: el Estado exime a la Iglesia del pago de numerosos tributos, financia sus colegios, residencias y hospitales, empotra en la escuela pública la catequesis católica, paga a los catequistas que elige el obispo, celebra ante la biblia y el crucifijo las tomas de posesiones de ministros, jueces, etc, adopta como fiestas cívicas las romerías religiosas, recauda el IRPF de aquellos que prefieren dárselo a ésta en vez de ingresarlo en el erario común, le regala suelo urbano para la construcción de sus parroquias, seminarios u otros centros, mantiene su patrimonio monumental sin apenas contraprestación alguna, no interfiere en su organización interna aunque no sea democrática y sea discriminatoria frente a las mujeres, etc, etc. Y por su parte, ¿qué hace la Iglesia? Permite que el Estado actúe según la *recta razón*.<br />
Frente a las organizaciones religiosas el Estado moderno ha intentado dos soluciones: la sujeción y la cuarentena. Con la Iglesia Católica no funciona el primer método pues desde la ruptura con el oriente cesaropapista ha reclamado su independencia y superioridad sobre todo poder *temporal*.<br />
Veamos algunos ejemplos de la técnica de la *cuarentena*. Por ejemplo, la constitución mexicana (de 1917) dice (Art.130 e): *Los ministros [religiosos] no podrán asociarse con fines políticos ni realizar proselitismo a favor o en contra de candidato, partido o asociación política alguna. Tampoco podrán en reunión pública, en actos del culto o de propaganda religiosa, ni en publicaciones de carácter religioso, oponerse a las leyes del país o a sus instituciones, ni agraviar, de cualquier forma, los símbolos patrios.*<br />
Otro ejemplo: en EE.UU. las organizaciones religiosas apenas se diferencian de las demás en dos cosas: 1) Que por ser religiosas no pueden recibir subvenciones públicas para sus actividades, 2) Que por ser organizaciones religiosas gozan automáticamente de las exenciones de impuestos recogidas en el apartado 501(c)(3) de la ley Fiscal. A cambio, las organizaciones que se acogen a estas exenciones tienen prohibido realizar actividades de índole política a favor de unos u otros candidatos en los procesos electorales.<br />
Después de siglos de cruentas luchas interreligiosas, dos milenios de implacable persecución a los disidentes, parece lógico que las creencias religiosas gocen de protección para su libre ejercicio, pero también que la sociedad política goce también de protección frente a ellas, es decir, se prohíba esgrimir argumento teológico alguno en la contienda política.<br />
En España, a pesar del muy reciente régimen nacionalcatolico los gobiernos democráticos han fantaseado con la posibilidad de tratar a la Iglesia Católica con una técnica *intermedia*, la de la domesticación o apaciguamiento. Pero la Iglesia es una bestia milenaria imposible de amansar.<br />
No nos engañemos, cuando los obispos dicen *no pretendemos que los gobernantes se sometan a los criterios de la moral católica*, quieren decir *queremos que gobiernen quienes ya están sometidos a los criterios de la moral católica*. Cuando dicen *[r]espetamos a quienes ven las cosas de otra manera* quieren decir *no tenemos inconveniente en que viváis sometidos a nuestras normas*, etc, etc.<br />
Milenios de destrucción, siglos de oscurantismo y décadas recientes de contubernio con dictaduras en todo el mundo demuestran que la Iglesia no va levantar un dedo si peligra una democracia o los derechos de una minoría son conculcados: simplemente espera agazapada a que lleguen mejores tiempos mientras trabaja sin descanso por perpetuar su ideología de sometimiento e irracionalidad.<br />
</texto>
	<url>http://www.laicismo.org</url>
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	<registro> 	<cadena>16-gopinion</cadena>
	<id>16</id>
	<seccion>OPINION</seccion>
	<fecha>23-01-2008</fecha>
	<periodico>ideal</periodico>
	<titulo>EL LUGAR IMAGINARIO DE ANTONIO CHICHARRO</titulo>
	<subtitulo>Juan Vellido</subtitulo>
	<foto>plazapubli.jpg</foto>
	<breve>*EN LA PLAZA* es, pues, una metáfora que -al margen del libro en el que se recopilan ordenadamente una serie de escritos publicados en prensa diaria- sugiere la magia del encuentro, el lugar de la plática, el momento de la fascinación de ese imaginario que solo la literatura nos procura, y que únicamente el escritor advierte, en el momento mismo en que se siente predispuesto a la escritura. Es la hora de las musas. El lugar de las musas.</breve>
	<texto>COMO en el poema de Vicente Aleixandre *En la Plaza* que dio título, primero a la sección homónima publicada durante dos años en el suplemento de Cultura de IDEAL y más tarde a este libro de la Colección Mirto Academia de la Editorial Alhulia, que acaba de editarse, Antonio Chicharro ocupa un luminoso cobijo, un lugar de encuentro, un paisaje imaginario, en el que la reflexión y la confidencia se funden con la palabra como si se tratara de concitar el pensamiento, de alentar el espíritu más libre, como si se reclamara con ello el descubrimiento de las musas, y así el lugar mismo donde el escritor encuentra su inspiración, el estro, el estímulo, el ardor preciso para acaparar el mundo en unas páginas, que no es sino la razón última, acaso, de toda obra literaria.<br />
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*En la plaza* es, pues, una metáfora que -al margen del libro en el que se recopilan ordenadamente una serie de escritos publicados en prensa diaria- sugiere la magia del encuentro, el lugar de la plática, el momento de la fascinación de ese imaginario que solo la literatura nos procura, y que únicamente el escritor advierte, en el momento mismo en que se siente predispuesto a la escritura. Es la hora de las musas. El lugar de las musas.<br />
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El catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de Granada, Antonio Chicharro, hace, pues, uso metonímico de *La plaza* para designar con esta locución el universo fantástico al que el escritor se asoma para encontrarse con sus colegas y sus vecinos, moradores de todos los mundos posibles, pero viajeros, al fin, con destino en esta plaza, en ese espacio imaginario donde se reúnen los poetas, los narradores, los músicos, los filósofos y acaso hasta las musas, pues todos ellos conforman no sólo el universo imaginario de que da cuenta este libro, sino también el ánimo o inspiración que arrastra a los escritores hacia su destino, sea éste reflexivo, crítico o ficticio.<br />
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PERO en este rango de la crítica, tan desatendido por otra parte en la prensa diaria, es meritoria la dedicación; son meritorios el esfuerzo, la erudición, el amor que se pone en el oficio, y el rigor que el autor de este libro presta a sus artículos periodísticos, elevados, así, a la categoría de breves piezas ensayísticas, pues mientras el estudioso de poetas y escritores conforma su alegato crítico y reflexivo sobre un determinado autor, desarrolla al tiempo un ejercicio de literatura, en tanto ejerce su función de análisis pormenorizado de un texto o de un autor y predica con el lenguaje, con el mejor de los verbos, con el mejor de los estilos.<br />
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En esta prédica de un texto y de un literato, Antonio Chicharro aprehende en sus puños todo lo esencial, y lo no esencial incluso, de la obra a la que se refiere, como si traspasara su alma, y su cuerpo, y adivinara así, con la sola lectura de sus textos, su imaginario, su filosofía del mundo, su actitud vital, sus anhelos.<br />
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Cumple así, Antonio Chamorro un doble ministerio en sus artículos: apela en ellos al noble oficio de las letras mientras da buena cuenta del saber de los poetas y los novelistas; y eleva el rango de la palabra escrita a pura literatura, en un ejercicio culto, erudito y primoroso de breves piezas<br />
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En el vértice de estos dos lados que confluyen: es decir, del análisis crítico y del lenguaje con que se expresan modos y conceptos, nos queda la pequeña obra maestra paradigma de estos breves ensayos: el artículo como género literario.<br />
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ANTONIO Chicharro agrupa sus escritos de *En la plaza* en tres capítulos y un epílogo: *De poetas, vida y poesía*, *De relatos, novelas y novelistas*, y *De ensayos y estudios literarios*. Es como si la plaza tuviera sus corrillos y sus ecos; sus voces propias y sus pequeñas tertulias especializadas; unos hablan del discurso de un texto en prosa, otros se refieren a un poeta sabio y pródigo de versos y de ideas; mientras que en otro rincón de la plaza se habla del pensamiento, de la estética y de la poética.<br />
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Es éste, pues, un libro que trata de los escritores y de sus escritos; pero trata, también, de la vida diaria, de lo común que ocurre en esta plaza: Sírvannos de ejemplo los artículos titulados *Epitafio de un náufrago* y *Juan Benet, corredor de fondo*. En el primero, el autor, so pretexto de la corrección del cuarto tomo de las galeradas de las Poesías Completas de Gabriel Celaya, que Antonio Chicharro corregía, en los primeros meses de 2004, se refiere a los titulados *Penúltimos poemas*, uno de los libros de su poesía órfica, para centrarse en el titulado *Epitafio de un náufrago*, poema éste que encadena a un titular de prensa tristemente común en nuestro tiempo: la noticia del naufragio de una patera en plena Bahía de Cádiz.<br />
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POESÍA y realidad en el mismo frente, en la misma plaza, como si el tiempo y el espacio únicamente fueran instrumentos literarios al servicio de un hecho, real o ficticio, pero colado en nuestras entrañas.<br />
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En *Juan Benet, corredor de fondo* Antonio Chicharro se sirve de la reedición de los ensayos y novelas del escritor madrileño para poner a prueba la vigencia de su obra aun con el paso del tiempo. Y en un símil olímpico escribe: «Frente a tanto especialista de hoy en los cien metros literarios, frente a tantos corredores que entienden la escritura como una carrera fulgurante que te instala en una suerte de pódium social, Juan Benet eligió la práctica del fondo. Su carrera ha sido de resistencia, como resistente sigue siendo su obra al paso del tiempo».<br />
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Y es que Antonio Chicharro es consciente de que en literatura el mérito no está sólo en contar cosas, sino también en saber contarlas. Y nosotros, los lectores de sus artículos y de sus libros, somos conscientes de que el privilegio no está sólo en aprender lo que Antonio Chicharro nos cuenta, sino también, en aprender cómo nos lo cuenta.</texto>
	<url>http://www.ideal.es</url>
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	<registro> 	<cadena>17-gopinion</cadena>
	<id>17</id>
	<seccion>OPINION</seccion>
	<fecha>15-01-2008</fecha>
	<periodico>PlataformaCarrilBiciMurcia</periodico>
	<titulo>LA IDEOLOGÍA DEL AUTOMÓVIL</titulo>
	<subtitulo>por André Gorz, Le Sauvage, septiembre-octubre 1973</subtitulo>
	<foto>IdeAuto.JPG</foto>
	<breve>El gran problema de los coches es que con ellos sucede lo mismo que con los castillos o con los chalets en la playa: son bienes de lujo inventados para el placer exclusivo de la minoría de los muy ricos y a los que nada, en su concepción o su naturaleza, destinaba el uso del pueblo. A diferencia de la aspiradora, de la televisión o de la bicicleta, que siguen conservando la integridad de su valor de uso cuando ya todo el mundo dispone de ellos, el coche, al igual que el chalet en la playa, no tiene interés ni ventaja alguna más que en la medida en que la masa no dispone de ellos. </breve>
	<texto>Y ello se debe a que tanto por su concepción como por su destino original el coche es un bien de lujo. Y el lujo, por definición, es imposible de democratizar: si todo el mundo accede a un lujo, nadie saca provecho de su disfrute; por el contrario: todo el mundo arrolla, frustra y desposee a los demás y es arrollado, frustrado y desposeído por ellos.<br />
El razonamiento lo admitiría cualquiera tratándose de un chalet en la playa: todavía no se ha presentado ningún demagogo preteniendo que la democratización de las vacaciones pasa por aplicar el principio de un chalet con playa privada para cada familia. Cualquiera comprende que si cada una de los 13 o 14 millones de familias existentes en Francia tuvieran que disponer aunque sólo fuera de 10 metros de costa, serían precisos 140.000 kilómetros de playas para que todo el mundo quedara satisfecho. Atribuir a cada cual su porción equivaldría a parcelar las playas en trozos tan diminutos-o a amontonar tanto los chalets-que su valor de uso sería nulo hasta llegar a desaparecer sus posibles ventajas frente a un complejo hotelero. En suma, queda claro que la democratización del acceso a las playas no admite más que una solución: la solución colectivista. Y esta solución pasa forzosamente por la lucha contra el lujo que constituyen las playas privadas, privilegios que una perqueña minoría se arroga a expensas de todos.<br />
¿Por qué no se admite respecto a los transportes el mismo razonamiento que se aplica a los playas? ¿Es que acaso un coche no ocupa un espacio tan escaso como el que pueda ocupar un chalet en la playa? ¿Es que no expolia a los demás usuarios de las calles (peatones, ciclistas, usuarios del autobús o del tranvía)? ¿Es que acaso no pierde todo su valor de uso cuando todo el mundo utiliza el suyo? Y sin embargo abundan los demagogos que afirman que cada familia tiene derecho a un coche, por lo menos, y que es al *Estado* a quien toca actuar de modo que cada cual pueda estacionara su antojo en la ciudad o irse de vacaciones a la vez que los demás, a más de 100 km por hora.<br />
Lo monstruoso de esta demagogia salta a los ojos, pero sin embargo la izquierda recurre a ella con frecuencia. ¿Por qué se sigue tratando al coche como una vaca sagrada? ¿Por qué a diferencia de otros bienes privativos no es reconocido como un lujo antisocial? La respuesta hay que buscarla en los dos aspectos siguientes del automovilismo:<br />
1. El automovilismo de masas materializa un triunfo absoluto de la ideología burguesa en el terreno de la práctica cotidiana: fundamenta y cultiva en cada individuo la creencia ilusoria de que cada cual puede prevalecer y destacar a expensas de los demás. El egoísmo agresivo y cruel del conductor que, a cada minuto, asesina simbólicamente *a los demás*, a los que sólo percibe en tanto que molestias y obstáculos materiales para su propia velocidad; este egoísmo agresivo y competitivo respresenta el triunfo, gracias al automovilismo cotidiano, de un comportamiento universalemente burgués (*nunca se podrá construir el socialismo con esta gente*, me decía un amigo de Alemania oriental, consternado ante el espectáculo de la circulación parisiense).<br />
2. El automóvil ofrece el ejemplo contradictorio de un objeto de lujo que ha resultado desvalorizado por su propria difusión. Pero esta devaluación práctica no ha acarreado su devaluación ideológica: el mito del placer y de la ventaja del coche persiste aún cuando, si se generalizaran los transportes públicos, quedaría demostrada su aplastante superioridad. La persistencia de este mito se explica con facilidad: la generalización del automovilismo individual ha suplantado a los transportes colectivos, modificado el urbanismo y el hábitat y transferido al coche ciertas funciones que su propia difusión ha hecho necesarias. Será precisa una revolución ideológica (cultural) para romper este círculo vicioso. Revolución que es inútil esperar de la clase dominante actual (de derechas o de *izquierdas*). Veamos más de cerca estos dos puntos. En la época en que fue inventado, el coche tenía la finalidad de procurar a unos cuantos burgueses muy ricos un privilegio totalmente inédito: el de circular mucho más aprisa que los demás. Nadie hubiera podido ni soñarlo hasta entonces: la velocidad de la diligencias era poco más o menos la misma independientemente de que se fuera rico o pobre; la calesa del señor no circulaba mucho más aprisa que la carreta del campesino y los trenes llevaban a todos los pasajeros a la misma velocidad (sólo empezaron a adoptar velocidades diferenciadas tras la aparición del coche y del avión como competidores directos). No existía por aquel entonces una velocidad de desplazamiento para una élite y otra para el pueblo. El automóvil iba a poner fin a esta situación: hacía extensivas, por primera vez, las diferencias de clase al mundo del transporte.<br />
Este medio de transporte apareció en un principio como algo inaccesible para las masas en tanto que era diferente de los medios de locomoción ordinarios: no existía nada en común entre el automóvil y los restantes medios de transporte: la carreta, el tren, la bicicleta o el ómnibus de caballo.<br />
Seres de excepción se paseaban a bordo de un vehículo de autotracción, de más de una tonelada de peso y cuyos órganos mecánicos, de una extrema complicación, eran tanto mas misteriosos cuanto que permanecían ocultos a las miradas. Porque se daba este aspecto que tuvo gran importancia en el desarrollo del mito del automóvil: por primera vez unos hombres cabalgaban vehículos individuales cuyos mecanismos de funcionamiento eran para el gran público totalmente desconocidos y cuyo mantenimiento y alimentación debían ser confiados a especialistas. Paradojas del coche automóvil: en apariencia confería a sus propietarios una independencia ilimitada, que les permitía desplazarse a horas y siguiendo itinerarios elegidos a su antojo a una velocidad igual o superior a la del tren. Pero, a la hora de la verdad, esta autonomía aparente tiene como reverso una dependencia radical: a diferencia del jinete, del carretero o del ciclista, el automovilista pasaba a depender para su alimentación energética así como para la reparación de la más mínima avería, de los comerciantes y especialistas de la carburación, de la lubricación, de la instalación eléctrica y del recambio de piezas. A diferencia de todos los anteriores propietarios de medios de locomoción, el automovilista iba a establecer una relación de usuario y de consumidor-y no de poseedor y de dueño-con el vehículo del que era propietario. Dicho de otra forma, este vehículo iba a obligarle a consumir y a utilizar una multitud de servicios mercantiles y de productos industriales que sólo ciertos establecimientos especializados podían suministrarle. La aparente autonomía del propietario de un automóvil encubría su radical dependencia.<br />
Los magnates del petróleo fueron los primeros en percatarse del provecho que podía sacarse de una difusión del automóvil a gran escala: si el pueblo deseaba que se le permitiera circular en un coche con motor, se le podría vender la energía necesaria a su propulsión. Por primera vez en la historia los hombres pasarían a depender para su locomoción de una fuente de energía mercantilizada. Los clientes de la industria petrolífera serían tantos como los automovilistas y como habría tantos automovilistas como familias toda la población pasaría a convertirse en cliente de los magnates del petróleo. Iba a hacerse realidad el sueño de todo capitalista: todos los hombres iban a depender para sus necesidades cotidianas de una mercancía monopolizada por una sola industria.<br />
No faltaba más que incitar al pueblo a que circulara en coche. Es probable que éste no se hiciera del rogar: bastaba, mediante la fabricación en serie y el montaje en cadena, con bajar lo suficiente el precio de los coches; la gente se precipitaba a comprarlos. Efectivamente se precipitaron sin darse cuenta de que se les estaba timando. ¿Qué les prometía la industria del automóvil? Pura y simplemente esto: *Vosotros también tendréis el privilegio a partir de ahora de circular como los señores y los burgueses, más deprisa que los demás. En la sociedad del automóvil, el privilegio de la élite está a vuestro alcance*.<br />
La gente se precipitó sobre los coches hasta el momento en que habiendo accedido a ellos hasta los propios obreros, los automovilistas comprendieron que les habían tomado el pelo.<br />
Se les había prometido un privilegio de burgués; se habían endeudado con tal de acceder a él y he aquí que se percataban de que todo el mundo accedía al privilegio al mismo tiempo que ellos. Pero. ¿en qué queda convertido un privilegio cuando todo el mundo accede a él?<br />
En un timo monumental. O peor todavía, en el sálvese quien pueda. Es la parálisis general por el colapso general. Porque cuando todo el mundo quiere circular a la velocidad privilegiada de los burgueses, el resultado es que acaba por no circular nadie, que la velocidad de circulación urbana cae-en Boston como en París, en Roma o en Londres-por debajo de la del ómnibus a tracción y que la velocidad media en carreteras durante los fines de semana es inferior a la velocidad de un ciclista.<br />
Y no hay nada que hacer: se ha intentado todo, y no se consigue, a fin de cuentas, más que agravar el mal. Por mucho que se multipliquen las vías radiales o las circunvalaciones, las transversales aéreas, las autopistas de seis carriles o de peaje el resultado es siempre el mismo: cuantas más vías se crean más coches afluyen a ellas y más paralizante se torna la congestión de la circulación urbana. Mientras sigan existiendo lasciudades el problema no tendrá solución: por rápida que sea la vía de entrada, por alta que sea la velocidad a la que marchen los vehículos al penetrar en la ciudad, no puede ser superior a la velocidad a la que discurren en el interior de la red urbana. Mientras la velocidad media en París siga siendo de 10 a 20 km/h según las horas, no será posible abandonar a más de 10 o 20 km/h las circunvalaciones y autopistas que afluyen a la ciudad. E incluso es posible que la velocidad media sea inferior desde el momento en que los accesos se encuentren saturados, con lo que los embotellamientos se prolongarán varias decenas de kilómetros tan pronto como se produzca una saturación en las carreteras de acceso.<br />
Otro tanto ocurre en el interior de la ciudad. Es imposible circular a más de 20 km/h en promedio en la maraña de calles, avenidas y plazas que en la actualidad caracterizan a las ciudades. Toda inyección de vehículos más rápidos perturba la circulación urbana provocando continuos embotellamientos y finalmente, la parálisis.<br />
Si el coche tiene que prevalecer a toda costa no existe más que una solución: suprimir las ciudades, es decir, esparcirlas a lo largo de grandes extensiones de cientos de kilometros, de avenidas monumentales, de arrabales autopísticos. En suma, lo que se ha hecho en Estados Unidos. Iván Illich resume así los resultados de esta magna obra: *El americano típico consagra más de mil quinientas horas al año (es decir treinta horas al a semana, o cuatro horas al día, domingos inclusive) a su coche; este cálculo incluye las horas que pasa al volante, en marcha o parado; las horas de trabajo necesarias para pagar la gasolina, las ruedos, los peajes, el seguro, las multas y los impuestos. Este americano precisa mil quinientas horas para recorrer (al año) 10.000 km. 6 kilómetros por hora. En los países desprovistos de una industria del transporte, la gente se desplaza a la misma velocidad yendo a pie, con la ventaja suplementaria de que pueden trasladarse a donde les da la gana sin terer por qué seguir las<br />
carreteras asfaltadas*.<br />
Es cierto, precisa Illich, que en los países no industralizados los transportes no absorben más que del 3 al 8 % del tiempo social (lo que seguramente corresponde a un promedio de 2 a 6 horas por semana). Conclusión sugerida por Illich: el hombre a pie recorre tantos kms en una hora consagrada al transporte como el hombre motorizado, pero consagra a sus desplazamientos de cinco a diez veces menos tiempo.<br />
Moraleja: cuanto más menudean en una sociedad los vehículos rápidos, -a partir de un cierto límite-más tiempo emplea la gente en desplazarse. Es matemático. ¿La razón? Acabamos de verla: las aglomeraciones humanas han acabado esparciéndose en innumerables arrabales autopísticos porque era la única forma de evitar la congestión de los centros de habitación. Pero esta solución tiene un reverso evidente: finalmente resulta que la gente no puede circular a gusto porque están lejos de todo. Para hacer sitio al coche han multiplicado las distancias: se vive lejos del lugar de trabajo, lejos de la escuela, lejos del supermercado-lo que exigirá un segundo coche para que *el ama de casa* pueda hacer las compras y llevar a los niños a la escuela-. ¿Salidas? Ni hablar del asunto ¿Amigos? Los vecinos. y gracias. A fin de cuentas el coche acaba haciendo perder más tiempo del que economiza y creando más distancias de las que permite salvar. Naturalmente existe la posibilidad de ir al trabajo a 100 por hora; pero es porque se vive a 50 kms de distancia y se está dispuesto a perder media hora en cubrir los 10 últimos kms. Balance: *La gente acaba por trabajar una buena parte de la jornada laboral para pagar los desplazamientos necesarios para acudir al trabajo* (Ivan Illich).<br />
Puede que usted replique: *Al menos de este modo, se escapa al infierno de la ciudad una vez concluida la jornada laboral*. Ahí está la cuestión, justamente. *La ciudad* es sentida como un infierno y sólo se piensa en escapar de ella yéndose a vivir al campo, en tanto que para generaciones enteras la ciudad, objeto de entusiasmos, era el único lugar en el que valía la pena vivir. ¿Por qué se ha producido este cambio de actitud? Por una sola razón: porque el coche ha acabado por hacer inhabitable la gran ciudad. La ha hecho pestilente, ruidosa, asfixiante, plvorienta, hasta el extremo de que la gente ya no tiene ningún interés en salir por la noche.<br />
De modo que puesto que los coches han asesinado a la ciudad, se hacen necesarios coches más rápidos para huir de ella a través de las autopistas hacia zonas cada vez más lejanas. Impecable circularidad: dénnos ustedes más coches par huir de los estagos ocasionados por los coches. De objeto de lujo y de fuente de privilegios, el coche ha pasado a convertirse en objeto de una necesidad vital: es imprescindible para evadirse del infierno ciudadano que él mismo ha originado. Para la industria capitalista la jugada está clara: lo superfluo se ha convertido en necesario. Ni siquiera es preciso persuadir a la gente de que necesita un coche: su necesidad está inscrita en las cosas. Es cierto que pueden aparecer ciertas dudas cuando se asiste a la evasión motorizada que se produce en determinados momentos: entre las 8 y las 9,30 de la mañana y las 5,30 y las 7 de la tarde y durante los fines de semana, los medios de evasión/locomotión se extienden en verdaderas procesiones, parachoques contra parachoques, a la velocidad, en el mejor de los casos, de un ciclista y en medio de immensos y densos nubarrones de gasolina y plomo. ¿Qué se ha hecho de las ventajas del coche? ¿Qué queda de ellas cuando, como era inevitable, la velocidad tope en las carreteras queda limitada por la que está en condiciones de desarrollar el vehículo más lento?<br />
Tras haber asesinado a la ciudad es el propio coche el que asesina al coche. Tras haber prometido a todo el mundo que circularía más deprisa, la industria del automóvil nos conduce al resultado rigurosamente previsible de que todo el mundo va tan despacio como el más lento de todos, a una velocidad determinada por las leyes simples de la dinámica de fluidos. O lo que es peor: inventado para permitir que su propietario fuera a donde quisiera a la velocidad y a la hora que prefiera, el coche ha acabado por convertirse en el más esclavo, aleatorio, imprevisible e incómodo de los vehículos: si usted elige una hora de salida extravagante, nunca sabe cuándo le permitirán llegar los tapones. Se encuentra ligado a la autopista de modo tan inexorable como el tren a sus railes. Al igual que el viajero ferroviario, no puede pararse de improviso y no tiene más remedio que avanzar a una velocidad determinada por los demás. En suma, el coche reúne todas las desventajas del tren - aparte de las que le son propias: vibraciones, agujetas, riesgos de colisión, necesidad de conducir el vehículo uno mismo-y ninguna de sus ventajas.<br />
Pero, a pesar de todo, se me responderá, la gente no usa el tren. ¡Y cómo quiere que lo usen! ¿Acaso ha intentado usted ir de Boston a Nueva York en tren? ¿O de Garches a Fontainebleau? ¿O de Comombres a Isle-Adam? ¿Lo ha intentado en sábado o domingo en pleno verano? Pues hágalo y tendrá ocasión de constatar que el capitalismo automovilístico lo tiene todo previsto: en el preciso momento en que el coche iba a asesinar al coche, ha conseguido la desaparición de toda solución de recambio: una forma óptima de subrayar el carácter obligatorio del coche. El Estado capitalista ha permitido primero que se degradaran y después que se suprimieran los enlaces ferroviarios entre las ciudades, entre sus arrabales y sus zonas verdes. Sólo ha cuidado con celo los lazos interurbanos de gran velocidad que disputan a los transportes aéreos su clientela burguesa. El aerotren, que hubiera podido poner las costas y los parajes agrestes al alcance de los domingueros, servirá para ganar quince minutos entre dos ciudades lejanas y para descargar en las terminales a unos cuantos centenares de viajeros que los transportes urbanos no estarán en condiciones de acoger, ¡Y a eso le llaman progreso! La verdad es que nadie tiene opción: no se es libre de tener coche o no porque el universo suburbano está pensado en función del coche y otro tanto ocurre con el urbano. Es por ello que la solución revolucionaria ideal que consistiría en suprimir el coche en provecho de la bicicleta, del tranvía, del autobús y del taxi sin chófer ya no es aplicable en las ciudades autopísticas como Los Angeles, Detroit, Houston, Trappes e incluso Bruselas, modeladas por y para el automovíl. Ciudades desperdigadas, diseminadas a lo largo de calles completamente vacías en las que se alinean edificios idénticos y en las que el paisaje (el desierto) urbano significa: *Estas calles están pensadas para circular tan deprisa como sea posible desde el centro de trabajo al domicilio y viceversa. Son calles para pasar, no para estar. Una vez terminado el trabajo uno sólo puede quedarse en casa y toda persona que circule de noche por la calle será considerada como un delincuente*. En ciertas ciudades americanas el hecho de callejar a pie de noche ya se considera una presunción de delito.<br />
¿No se puede hacer ya nada para poner remedio a esta situación? Sí, pero la alternativa al coche debe ser global. Porque para que la gente pueda renunciar al coche, no basta con ofrecer unos transportes colectivos más cómodos: es preciso que pueda prescindir por completo del uso constante de los transportes, lo que sólo es posible si se siente como en su casa en su barrio, en su distrito, en su ciudad a escala humana, de modo que llegue a gustarle ir a pie desde su trabajo hasta su domicilio-a pie o si lo desea en bicicleta-. Ningún medio de transporte, por rápido que sea, podrá nunca llegar a compensar de la molestia de vivir en una ciudad inhabitable, de no sentirse cómodo en ningún sitio, de pasar por la calle sólo para ir a trabajar o bien para aislarse y dormir.<br />
*Los usuarios, escribe Illich, romperán las cadenas del transporte todopoderoso el día que empiecen a amar su islote de circulación y empiecen a temer alejarse demasiado a menudo*. Pero para poder amar su *territorio*, su *islote de circulación* será necesario que se haga habitable y por tanto no circulable; que el barrio o el distrito vuelva a ser el microcosmos modelano por y para las actividades humanas en el que la gente trabaje, viva, se conozca, se instruya, se comunique, y gestione en común el medio social de su vida en común. Tal como respondió Marcuse cuando se le preguntó en una ocasión cuándo sería abolido el despilfarro capitalista: *Vamos a tratar de destruir las grandes ciudades y a construir otras distintas. Esto ya nos llevará unos cuantos meses.*<br />
Puede imaginarse que estas nuevas ciudades serán federaciones de barrios, rodeados de parajes verdes en los que los ciudadanos-y particularmente los escolares-dedicarán varias horas semanales a cultivar los productos frescos necesarios a su subsistencia. Para sus desplazamientos cotidianos, dispondrán de una gama completa de medios de transporte adaptados a las características de una ciudad de tamaño medio: bicicletas municipales, tranvías o trolebuses, taxis eléctricos sin chófer. Para sus desplazamientos de más importancia, por ejemplo para ir al campo, al igual que para el transporte de los huéspedes, se dispondrá de un contingente de automóviles colectivos repartidos por los garajes de los diferentes barrios. El coche habrá dejado de ser necesario. Y es que todo habrá cambiado: el mundo, la vida, la gente. Esto no llegará a ocurrir por sí solo. ¿Qué puede hacerse entre tanto para llegar a esa situación? Antes que nada no plantear nunca aisladamente el problema del transporte, ligarlo siempre al problema de la ciudad, de la división social del trabajo y de la compartimentación que ésta ha introducido en las diversas dimensiones de la existencia: un lugar para trabajar, otro lugar para alojarse, un tercero para aprovisionarse, un cuarto para instruirse, un quinto para divertirse. El despedazamiento del espacio prolonga la desintegración del hombre iniciada por la división del trabajo en la fábrica. Corta en rodajas al individuo, corta su tiempo, su vida, en parcelas completamente diferenciadas a fin de que en cada una de ellas sea un consumidor pasivo indefenso ante los comerciantes, a fin de que nunca se le ocurra que el trabajo, la cultura, la comunicación, el placer, la satisfacción de las necesidades y la vida personal pueden y deben ser una sola y misma cosa: la unidad de una vida, sostenida por el tejido social de la comunidad.<br />
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Nos envía el artículo la Plataforma Carril Bici Murcia<br />
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http://www.worldcarfree.net/resources/freesources/ideolsh.htm<br />
</texto>
	<url>http://www.granadasostenible.org</url>
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	<registro> 	<cadena>18-gopinion</cadena>
	<id>18</id>
	<seccion>OPINION</seccion>
	<fecha>14-01-2008</fecha>
	<periodico>IDEAL</periodico>
	<titulo>EN FAVOR DE LOS ANIMALES</titulo>
	<subtitulo>Federico Velázquez de Castro González</subtitulo>
	<foto>francisco.JPG</foto>
	<breve>EN estos días celebramos la festividad de San Antón, a quien la tradición popular ha convertido en patrón de los animales. Serán días de bendiciones, y hasta en muchas localidades de procesiones públicas, para mascotas y animales domésticos que, un año más, nos invitan a reflexionar sobre la consideración y trato que damos a estos seres vivos en nuestra sociedad.<br />
Cada animal, cada criatura, es una irrepetible maravilla de la evolución. El poeta americano Walt Withman lo expresaba magistralmente cuando, tras manifestar su asombro ante lo pequeño y grande de la vida -creo que una brizna de hierba no es menor que el camino que recorren los astros- extendía esta misma mirada a los animales, aún los más comunes: que la vaca paciendo con su cabeza baja supera a cualquier escultura, que un ratón es un milagro capaz de confundir a millones de incrédulos.</breve>
	<texto>Preciosas palabras para tantas especies que comparten con nosotros la aventura de la vida y para las que éste es también su único planeta.<br />
Es una materia pendiente para la mayor parte de los países occidentales, y particularmente para España, mejorar nuestro trato con los animales. Los largos años de convivencia y dependencia para tantas faenas en las que nos resultaban imprescindibles, no nos han hecho mejores con ellos, especialmente si miramos tantos espectáculos y prácticas en los que los animales son dañados, a veces hasta la muerte, ante la indiferencia, e incluso, regocijo de quien asiste a ellos.<br />
Afirmaba Gandhi que la grandeza de una nación y su progreso moral se podía juzgar por el modo en que eran tratados sus animales. Lo que concuerda con otra de sus sentencias: cuanto más débil e indefensa es una criatura, más derecho tiene a ser protegida. En síntesis, parece que es tarea de personas nobles y de pueblos dignos el ocuparse del bienestar de todas las especies, evitando sufrimientos innecesarios. Y esto concierne tanto a los poderes públicos, que deben velar en sus legislaciones por la protección de los animales, domésticos o salvajes, como a los ciudadanos que deben revisar sus hábitos de ocio, vestido, higiene y alimento, observando si de ellos se derivan actitudes lesivas para otros seres vivos.<br />
Hoy se discute si los animales pueden ser sujetos de derechos, e incluso se reivindica por parte de algunos movimientos el término persona para los grandes simios, cuya proximidad genética a los humanos es evidente. Mas, tampoco se deberían olvidar nuestras diferencias sustantivas, pues aunque en nuestra evolución procedemos de este tronco común, en algún momento rompimos el vínculo animal cambiando instinto por libertad y orientándonos hacia el sentido histórico, cultural y ético que nos caracteriza como especie. Y es precisamente por estos atributos por los que se desprenden deberes ineludibles con ellos.<br />
El ser humano es el único que puede conocer y nombrar al resto de las especies. Sabe que ninguna sobra ni falta, que todas son necesarias en la organización de la vida, que gracias a los complejos y maravillosos mecanismos que las relacionan podemos vivir todos y que las más evolucionadas sienten y sufren ante estímulos agresivos. Tienen derecho a vivir en libertad, según las leyes que la Naturaleza les marca, y es ahí desde donde deben contemplarse, admirarse y protegerse.<br />
Sorprende, finalmente, que estas onomásticas religiosas no comprometan más a los creyentes en la defensa decidida de nuestros hermanos menores, como gustaba decir a Francisco de Asís, que quedaría perplejo si viera cómo se bendicen tantos festejos y espectáculos en los que, entre otras diversiones, se maltratan animales. Los creyentes, al lado de toda persona de buena voluntad, deben estar entre los primeros defensores de un patrimonio que, una vez creado, se vio que era bueno. Protegerlo nos hará más dignos, permitirá que la vida continúe plenamente y permitirá su disfrute para las generaciones venideras.<br />
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Publicado en IDEAL de Granada</texto>
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	<registro> 	<cadena>19-gopinion</cadena>
	<id>19</id>
	<seccion>OPINION</seccion>
	<fecha>06-01-2008</fecha>
	<periodico>Diario IDEAL</periodico>
	<titulo>EL CORAZÓN DE LA ALPUJARRA</titulo>
	<subtitulo>Mario Ortega Rodríguez</subtitulo>
	<foto>libro y li.jpg</foto>
	<breve>Cierro la última página. Cierro los ojos. Habla el rumor del río Cádiar, la luz de la luna recién nacida ilumina el clon-clon de los cencerros. Al roce de las ovejas la brisa del  valle se aroma de romero. Huele a tierra llovida en el corazón de la Alpujarra. «Acabo de leer un libro de viajes» pienso, *Entre limones* es el viaje al corazón de un hombre. Chris Stewart escribe como vive; y como siente. Se nota. Sin dobleces, simpático y tímido, nos muestra el mundo a la corta distancia de la ironía inglesa.</breve>
	<texto>Cierro la última página. Cierro los ojos. Habla el rumor del río Cádiar, la luz de la luna recién nacida ilumina el clon-clon de los cencerros. Al roce de las ovejas la brisa del  valle se aroma de romero. Huele a tierra llovida en el corazón de la Alpujarra. «Acabo de leer un libro de viajes» pienso, *Entre limones* es el viaje al corazón de un hombre. Chris Stewart escribe como vive; y como siente. Se nota. Sin dobleces, simpático y tímido, nos muestra el mundo a la corta distancia de la ironía inglesa. De su corazón a sus ojos hay un paso. La prosa es directa y sensible, mira en español y escribe como un inglés. Educado y tierno, trata a sus personajes con respeto, incluso a los que son mas interesados; a algunos, como Domingo o *la Antonia* con cariñosa admiración. Ni un solo comentario despectivo, ni un solo juicio moral, cuenta lo que le pasa y cómo le pasa. Al contrario que los conocidos viajeros románticos, y que otros ingleses afincados en las montañas de Andalucía, mira desde abajo, sin arrogancia, y aprende, aprende rápido. Su humanidad es universal, por eso este libro va a ser universal. La Alpujarra en el relato de Chirs es el paisaje de la humanidad, es el Mundo.<br />
*Entre limones* relata las peripecias humanas de alguien que quiso decidir sobre su futuro sin condiciones. En sus primeros días en el valle del río Trevélez, reflexiona a lomos de un jamelgo mientras se siente inferior, extranjero, en el agreste paisaje que le es culturalmente ajeno, *...me di cuenta de que me estaba imaginando a mi mismo en una estación de tren por la mañana temprano bajo una fría llovizna, rodeado por otros cientos de hombres de negocios trajeados mientras esperaba el tren para el viaje diario a la rutina. «Lo que quiera que resulte de esta decisión pensé tiene que ser mejor que eso.»*.<br />
Chris es un hombre comprometido, construye su casa, construye un puente con el mundo exterior, ama a su familia y se preocupa por la educación de su hija. Se mezcla con la gente sin importarle si es de acá o de allá. Se busca la vida como puede con sus propias manos, es un emigrante voluntario. Busca sus raíces y las encuentra en un rincón del mundo que es a la vez un paraíso natural, un lugar de promisión, y un medio adverso donde es necesario el esfuerzo permanente. La lucha contra la costumbre es en *el Valero* una necesidad cotidianamente perentoria.<br />
Intuyo que la Alpujarra va ha ser universal a causa de este inglés alpujarreño, este ganadero-agricultor-esquilador de ovejas y muchas cosas mas que, como a un hombre del renacimiento, le interesa todo, y todo lo descubre mirando alrededor, la naturaleza humana y la naturaleza de la naturaleza. Es ecologista por méritos propios, a golpe de azada, piedra a piedra, sin retórica. En el se sustancian sin daño lo primitivo y lo técnico. Nada de la hipocresía a la que acostumbramos en nuestras ciudades refugio. Me halaga la coincidencia ideológica que mantengo con Chris Stewart. Su moderación, su pragmatismo ante lo material y su relatividad ante lo moral. Cuando el contacto con el medio es una necesidad de subsistencia no caben las medias tintas.<br />
Tal vez este hombre haya nacido para escribir este libro, tal vez la Alpujarra lo haya esperado durante siglos, tal vez *el Valero* lo soñara durante los tristes años de la posguerra, durante los años eufóricos del desarrollo y después, ajeno a las transformaciones económicas y sociales de nuestro fin de siglo. Chirs Stewart es alpujarreño por derecho propio, vive en el corazón de la Alpujarra y es el corazón de la Alpujarra. Domingo el Viejo le dijo un día: «Has sembrado tu semilla aquí, ahora eres uno de nosotros». <br />
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	<registro> 	<cadena>20-gopinion</cadena>
	<id>20</id>
	<seccion>OPINION</seccion>
	<fecha>02-01-2008</fecha>
	<periodico>World Watch</periodico>
	<titulo>CAMBIO CLIMÁTICO ¿LA HORA DE LA VERDAD?</titulo>
	<subtitulo>José Santamarte Flórez/ director de World Watch</subtitulo>
	<foto>GORE-CHAVE.jpg</foto>
	<breve>Tras cerca de 20 años de interminables negociaciones internacionales, 4 informes del IPCC, el tortuoso desarrollo del Protocolo de Kioto, la oposición de las presidencias estadounidenses de Bush padre e hijo, la verbosidad de los gobiernos instalados en la inacción y los signos inquietantes del cambio climático, todo parece indicar que nos acercamos al momento de la verdad... Porque lo cierto es que las políticas reales no reflejan los discursos oficiales. Al Gore es el modelo, con su política real en toda la negociación que llevó al Protocolo de Kioto cuando realmente podía hacer algo más que dar conferencias, que es de lo que viven los expresidentes y exvicepresidentes, o con sus viajes en jet privado, hasta para visitas turísticas, mientras predica a otros que reduzcan sus emisiones. Para predicar hay que dar ejemplo, y eso es algo más que plantar unos arbolitos para intentar compensar unas emisiones injustificables...</breve>
	<texto>El cambio climático se debe a las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera ocasionadas por el empleo de combustibles fósiles y la deforestación, donde no hay fronteras nacionales. Hoy las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono son las mayores de los últimos 650.000 años. Las actividades humanas (de unos más que de otros) han cambiado la composición química de la atmósfera. Durante decenas de miles de años las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono nunca superaron las 300 partes por millón, pero en 2007 llegamos a 382 partes por millón y a 430 equivalentes, si incluimos el efecto de otros gases de invernadero. Cuando se superen las 550 partes por millón, el cambio climático puede adquirir proporciones catastróficas, un límite que muchos científicos sitúan en las 450 partes por millón. Subsisten, por supuesto, muchas incertidumbres, pero el más elemental principio de precaución nos dice que sabemos lo suficiente para actuar, reduciendo las emisiones y adaptándonos a lo inevitable. Nos quedan menos de 20 años para invertir la tendencia y reformar el modelo energético.<br />
Frenar e invertir tal tendencia implica aumentar la eficiencia, desarrollar las energías renovables, promover el transporte público, descarbonizar paulatinamente nuestro sistema energético y frenar la deforestación, creando nuevas actividades, empresas y empleos. Habrá sectores que ganen, pero también algunos sectores y empresas perderán. El coste será de poco más del 0,1% del PIB mundial, pero sin embargo el coste de la inacción puede llegar al 20% del PIB mundial.<br />
El cambio climático, a causa de las emisiones de gases de efecto invernadero, tras el cuarto informe del IPCC, es una realidad aceptada por toda la comunidad científica, e incluso por los responsables políticos, al menos sobre el papel. Cierto que aún quedan algunos disidentes, siempre a sueldo de las empresas que se verán perjudicadas por las medidas que habrá que adoptar, pero la resistencia es cada vez menor y hoy no pasa de anécdotas, al menos frontalmente. La verdadera resistencia probablemente provenga de quienes quieren perpetuar el sistema actual y un modelo ambiental y socialmente insostenible, promoviendo la energía nuclear, las arenas alquitranadas, la oriemulsión, los hidratos de metano y otros hidrocarburos no convencionales, los llamados biocombustibles (que deberían denominarse agrocombustibles) y la captación y almacenamiento de dióxido de carbono, que permitirían continuar con un empleo creciente y amplificado de carbón, petróleo, gas natural y otros combustibles fósiles no convencionales. Es decir, seguir aumentando el consumo de energía y perpetuar un modelo de transporte basado en el automóvil privado, con pequeños cambios que no tocan la raíz de la insostenibilidad y de la inequidad social.<br />
Pero este aparente consenso sobre la gravedad del cambio climático y la necesidad de actuar no siempre ha sido así, y volverá a suceder una y otra vez en el futuro. Cada vez que ha surgido la preocupación sobre algún problema ambiental, las multinacionales responsables y sus representantes políticos conservadores, jaleados por numerosos medios de comunicación, se han lanzado a una campaña de intoxicación. En 1962 el libro de Rachel Carson Primavera silenciosa dio el primer aviso de que ciertos productos químicos artificiales se habían difundido por todo el planeta, contaminando prácticamente a todos los seres vivos hasta en las tierras vírgenes más remotas. Aquel libro, que marcó un hito y contribuyó a alumbrar el movimiento ecologista, presentó pruebas del impacto que dichas sustancias sintéticas tenían sobre las aves y demás fauna silvestre, además de los seres humanos. La respuesta de la industria fue inmediata, y la multinacional Monsanto lanzó un folleto titulado Cállese, señora Carson. Aún hoy, las medidas adoptadas para poner coto a la industria química son radicalmente insuficientes, incluso en Europa (el Reach, con todas sus insuficiencias, es la clara manifestación del poder de presión de las multinacionales), aunque ya todos los países han prohibido el DDT y otros plaguicidas organoclorados, pero lo que se hace es siempre tarde, poco y mal.<br />
La industria del tabaco durante décadas negó la relación con el cáncer, y se opuso a la adopción del Principio de Precaución, o cualquier medida encaminada a reducir el pernicioso hábito, que tantos beneficios les ha proporcionado, a costa de nuestra salud. Situación parecida se dio o se da con la industria nuclear, el amianto, el PVC, los cultivos transgénicos, la sobreexplotación pesquera, los monocultivos forestales, o el urbanismo disperso y depredador del territorio. <br />
En 1975 se relaciona la destrucción de la capa de ozono con los CFC, y la reacción de la industria química y los gobiernos, sobre todo la administración Reagan en EE UU, es la usual: primero se niega el problema, luego se ridiculiza o se minimiza, y sólo se acaban aceptando las medidas necesarias cuando el problema es acuciante y más que evidente, el daño ya es considerable y la presión vence cualquier resistencia. Las mismas empresas multinacionales que crean el problema, primero se resisten y sólo ceden cuando otean nuevos negocios, sustituyendo los productos que han creado por otros, en teoría menos dañinos, como los sustitutos de los CFC. <br />
Con el cambio climático el problema es infinitamente mayor que con los CFC, el DDT o los transgénicos, porque afecta al núcleo del sistema económico, a la energía que mueve toda la actividad económica y que ocasiona las emisiones que contribuyen al cambio climático, un consumo energético que en un 80% procede de combustibles fósiles, cuya comercialización controlan unas pocas multinacionales y que permiten que Estados Unidos, con el 4,7% de la población mundial, emita el 25% del CO2, el principal gas de efecto invernadero. <br />
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El negacionismo se bate en retirada<br />
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Estados Unidos, sus multinacionales, sus grupos de presión y su clase política no están dispuestos, por ahora, a adoptar medidas adecuadas a su responsabilidad histórica en las emisiones que están ocasionando el cambio climático, lo que crea un grave problema, no sólo ambiental, sino también ético y de responsabilidad hacia quienes más sufrirán el cambio climático: los pobres de la Tierra y las generaciones futuras. Un amplio conglomerado bien lubricado de científicos, comunicadores y empresas de relaciones públicas se encarga de realizar una permanente labor de intoxicación de la ciudadanía, para proteger los intereses de las empresas responsables de la degradación ambiental, y en torno al negacionismo se ha creado toda una próspera industria de relaciones públicas y cabildeo (lobby). <br />
En España se sumó tímidamente al negacionismo el líder de la oposición, el señor Rajoy, poniendo en aprietos a su primo, y jaleado por Esperanza Aguirre, Ana Botella y Telemadrid, pero a los pocos días tuvieron que rectificar e incluso propusieron una Ley de Cambio Climático en el programa electoral aprobado pocas semanas después. Hoy el negacionismo se reduce a unos pocos medios de prensa de la ultraderecha y a algún comunicador estrambótico y bien remunerado estilo Toharia. Puro folklore.<br />
La preocupación sobre el calentamiento global debido a las emisiones humanas de dióxido de carbono y otros gases de invernadero, como el metano y el óxido nitroso, se remonta a 1896, año en que el científico sueco Svante Arrhenius lo formuló por primera vez. Cuando Arrhenius publica su primer cálculo sobre el calentamiento global debido a las emisiones de CO2, el nivel de CO2 en la atmósfera ascendía a 290 partes por millón (ppm). La ciencia sobre el cambio climático avanzó lentamente a lo largo del siglo XX, y en 1988, año en que la Conferencia de Toronto pide una reducción del 20% de las emisiones para 2005 respecto a los niveles de 1988, era ya muy evidente la gravedad del problema. Los hitos posteriores los conocemos: en 1992 se aprueba en Río el Convenio Marco sobre el Cambio Climático, y en 1997 el Protocolo de Kioto. Pero hasta el momento los traslados en avión de los miles de delegados, funcionarios y periodistas de un punto a otro del planeta no han justificado las emisiones y el coste de tanto viaje en la era de las videoconferencias e Internet.<br />
¿Quién y porqué se oponen? Se oponen las multinacionales del petróleo y del automóvil, las empresas del carbón y Australia (el mayor exportador de carbón), algunos países de la OPEP como Arabia Saudí y, sobre todo, Estados Unidos, primero con Bush padre y sobre todo con Bush hijo, aunque la presidencia de Clinton (y su vicepresidente Al Gore, el de hacer lo que yo digo, no lo que yo hago) tampoco fue muy activa que digamos, logró reducir los objetivos de reducción de emisiones de los países industrializados del Protocolo de Kioto, impuso el mercado de emisiones heredero de los implantados por la EPA para el dióxido de azufre en EE UU, aunque al menos no mantuvo la retórica ultrareaccionaria de los republicanos. El núcleo que financió las campañas de intoxicación fue la llamada Global Climate Coalition, además de otros institutos ligados al núcleo duro de multinacionales como Exxon, y con estrechas relaciones con la política estadounidense, y muy especialmente el Partido Republicano. <br />
Pero dentro de unos meses probablemente habrá una nueva presidenta, y tras el huracán Katrina y los signos cada vez más inquietantes, Estados Unidos deberá empezar a actuar, por la presión de su ciudadanía. En Australia la victoria de los laboristas, que promueven la ratificación del Protocolo de Kioto, muestra el aislamiento de Estados Unidos. También asistimos al desarrollo de las energías renovables y otras tecnologías, y al surgimiento de un sector empresarial que tiene mucho que ganar con políticas más activas para descarbonizar el sistema energético.<br />
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Para hacer una tortilla hay que romper algún huevo<br />
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La clase política no quiere afrontar la impopularidad de no actuar frente al cambio climático, con la excepción de Bush en sus ya últimos meses de la peor presidencia desde la independencia de EE UU, pero prefiere instalarse en la palabrería, para ocultar la inacción. Porque lo cierto es que las políticas reales no reflejan los discursos oficiales. Al Gore es el modelo, con su política real en toda la negociación que llevó al Protocolo de Kioto cuando realmente podía hacer algo más que dar conferencias, que es de lo que viven los expresidentes y exvicepresidentes, o con sus viajes en jet privado, hasta para visitas turísticas, mientras predica a otros que reduzcan sus emisiones. Para predicar hay que dar ejemplo, y eso es algo más que plantar unos arbolitos para intentar compensar unas emisiones injustificables.<br />
Cuando los gobernantes introduzcan una nueva fiscalidad sobre los combustibles fósiles, o subasten los derechos de emisión en vez de otorgarlos gratuitamente, ganarán en credibilidad. Mientras, mejor juzgarles por lo que hacen, y no por lo que dicen, utilizando indicadores objetivos, como la evolución de las emisiones anuales de gases de efecto invernadero. Actuar para frenar el cambio climático tiene su coste, un coste político y social, y también electoral (ahí duele) pues implica encarecer la gasolina, el gasóleo, el keroseno (y los billetes aéreos), el gas natural y las tarifas eléctricas, internalizando sus externalidades. Igualmente supone reducir drásticamente el consumo de carbón. ¿Pero qué político está dispuesto a afrontar el coste de medidas probablemente muy impopulares, o explicarlas adecuadamente y buscar el consenso para aplicarlas? ¿Qué tendrá que pasar para que pasen a la acción? ¿Cuántas alarmas tienen que sonar, cuántos Katrina?<br />
El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) de Naciones Unidas ya dio todas las alarmas, con toda la precaución y el consenso necesario de más de un centenar de países, y sus predicciones dejan pocas dudas. La subida de temperatura se situará a finales de este siglo entre 1,8 y 4 grados, aunque podría llegar a ser de hasta 6,4 grados. Durante los últimos 100 años, la Tierra se ha calentado en un promedio de 0,74ºC. El calentamiento de la última mitad del siglo es inusual por lo menos en comparación con los últimos 1.300 años. Para las próximas dos décadas se espera que la tasa de calentamiento sea de 0,2ºC por década. Once de los últimos doce años (1995-2006) están entre los doce más cálidos desde que existen registros de la superficie terrestre (desde 1850). La temperatura ha subido más en el hemisferio norte, más en invierno que en verano, más de noche que de día y especialmente en el Ártico, que se calienta a una velocidad que dobla la del resto del planeta. <br />
El mar aumenta de volumen por la expansión térmica, su nivel ha subido 3,1 milímetros al año desde 1993 y subirá entre 18 y 59 centímetros a lo largo de este siglo. El hielo ártico en verano se ha reducido un 10% cada década desde que en 1978 comenzaron los registros por satélite. Los glaciares de los Alpes, Pirineos, África, Himalaya y Suramérica se reducen por momentos, amenazando el suministro de agua, por no hablar de los elitistas deportes de invierno. Los glaciares de los Alpes han perdido ya un tercio de su superficie y la mitad de su volumen, y las famosas nieves del Kilimanjaro, al ritmo actual, desaparecerán en 2025. La posible contribución del deshielo de Groenlandia podría ser de varios metros, y en la Península Antártica se han perdido 20.000 kilómetros cuadrados de hielo. <br />
Las plantas florecen antes, las aves no necesitan emigrar en invierno a latitudes más cálidas, cada año las nieves tardan más en llegar, cubren menos superficie y se funden antes, aumentan las olas de calor, en muchas zonas aumentan las precipitaciones mientras en otras, como el Sahel, Australia y la zona mediterránea sucede lo contrario y las sequías se acentúan, los corales se blanquean y mueren a causa del aumento de las temperaturas, y por doquier se suceden los signos de que algo sucede, y el 90% de los cambios observados en más de 29.000 series de datos de todo el mundo de 75 estudios son consistentes con el cambio climático. El 30% de las especies podrían extinguirse, aumentarán las sequías y las inundaciones, y las consecuencias podrían ser severas en la agricultura, el turismo, la salud, la industria de seguros y en el litoral, donde se concentran muchas de las mayores ciudades.<br />
El Cuarto Informe de Evaluación (AR4, en sus siglas en inglés) consta de tres bloques más el Informe de Síntesis. La Parte I es la contribución del Grupo de Trabajo I, se refiere a las bases científicas del cambio climático y fue aprobada en febrero de 2007 en París. La Parte II, contribución del Grupo de Trabajo II, trata de los impactos y la adaptación, y se aprobó en abril de 2007 en Bruselas. La Parte III, del Grupo de Trabajo III, sobre la mitigación, se aprobó en mayo en Bangkok. El Informe de Síntesis, aprobado en Valencia en noviembre, se presentó en la Conferencia de las Partes nº 13, que se celebró en Bali del 3 al 17 de diciembre de 2007.<br />
Desde que entró en vigor el Convenio Marco sobre Cambio Climático (CMCC), el IPCC es la institución científica y técnica que colabora y apoya a los Órganos Subsidiarios del Convenio. El IPCC desarrolla sus actividades a través de sus Grupos de Trabajo, que están dedicados cada uno de ellos a tratar diferentes aspectos del cambio climático. El Grupo de Trabajo I se encarga de los aspectos científicos, el Grupo de Trabajo II analiza la vulnerabilidad de los sistemas naturales y sociales ante el cambio climático y sus posibles estrategias de adaptación, y el Grupo de Trabajo III aborda la mitigación del cambio climático, como las opciones de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Además, hay un grupo dedicado a los Inventarios de Gases de Efecto Invernadero. Desde su creación, el IPCC ha preparado cuatro grandes informes de evaluación.<br />
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El efecto invernadero<br />
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La Tierra recibe radiación solar de onda corta, una parte de la cual es reflejada y otra alcanza la superficie, donde se convierte en calor (radiación de onda larga), que calienta la superficie y evapora el agua, manteniendo el ciclo hidrológico. La radiación de onda larga escapa a la atmósfera, donde una parte es absorbida por los gases de efecto invernadero, que la reemiten a la Tierra. Sin el efecto invernadero, la vida sería imposible tal y como la conocemos, pues la temperatura media sería de 18ºC bajo cero, en lugar de los 15ºC. Pero demasiado de algo bueno acaba por ser malo.<br />
El aumento de la concentración de los gases de efecto invernadero aumenta la temperatura y provoca cambios en el clima. Las concentraciones de dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero en la atmósfera tras el vapor de agua, han aumentado desde 280 partes por millón hacia 1750, al inicio de la revolución industrial, a 382 partes por millón en 2007. El dióxido de carbono aporta un 53% del forzamiento radiativo desde la Revolución Industrial, y su vida atmosférica media, en función del complejo ciclo del carbono, puede ir de 5 a 200 años, es decir, que parte del CO2 que emitimos cuando se genera electricidad con carbón o el automóvil consume gasolina, seguirá en la atmósfera hasta 2 siglos, atrapando y reenviando la radiación solar de onda larga y contribuyendo al cambio climático. <br />
El segundo gas en importancia es el metano (CH4), que representa el 17% del forzamiento radiativo, y cuyas concentraciones han aumentado de 730 ppb (partes por millardo o mil millones) hacia 1750 a 1.852 ppb en la actualidad, aunque su vida media es de sólo 12 años. Las emisiones se deben a la fermentación entérica del ganado, la gestión del estiércol, los vertederos, las emisiones de la minería del carbón, el petróleo y el gas natural, las aguas residuales y los cultivos de arroz. Una molécula de metano equivale a 23 de CO2.<br />
El tercer gas en importancia es el óxido nitroso (N2O), que aporta el 5% del forzamiento radiativo, y cuyas concentraciones han aumentado de 270 ppb (partes por millardo o mil millones) hacia 1750 a 319 ppb en la actualidad, cuya vida media es de 114 años. Las emisiones se deben a los fertilizantes aplicados a los suelos agrícolas, al sector energético, la industria química, el estiércol y las aguas residuales. Una molécula de óxido nitroso equivale a 296 de CO2.<br />
Otros gases de invernadero son los CFC que destruyen la capa de ozono (ya prohibidos en los países industrializados), sus sustitutos como los carburos hidrofluorados (HFC), los carburos perfluorados (PFC), el hexafluoruro de azufre (SF6), y un contaminante como el ozono troposférico. Las emisiones de gases invernadero deberían reducirse en el 2050 entre un 50% y un 80% con relación a 1990 para que la temperatura no suba más de 2,4 grados y evitar así que se agrave el cambio climático, según el IPCC.<br />
A los factores anteriores hay que añadir los cambios en el albedo, y sobre todo el efecto de los aerosoles, muchos de ellos contaminantes, pero de vida corta, y que provocan el efecto contrario a los gases de invernadero, enmascarando el calentamiento, por lo que la reducción de ciertos contaminantes puede agravar el calentamiento. Igualmente debemos citar el importante papel del vapor del agua, las estelas de los aviones y el llamado oscurecimiento global o reducción de la cantidad de luz solar que alcanza la superficie terrestre, a causa de la emisión de partículas como el negro de carbón (o carbonilla), emitido por centrales térmicas, industrias y vehículos. La reducción ha sido del orden de un 4%, pero se ha frenado durante la pasada década. El oscurecimiento global crea un efecto de enfriamiento que ha podido llevar a subestimar los efectos de los gases de efecto invernadero, enmascarando parcialmente el calentamiento global. Igualmente destacable son las múltiples realimentaciones en una u otra dirección, como los cambios en el albedo por la reducción de las nevadas, el aumento de la cantidad de vapor de agua o la emisión del metano contenido en el permafrost, la capa de hielo permanentemente congelada en los niveles superficiales del suelo de las regiones muy frías como la tundra. <br />
La circulación atmosférica y las corrientes oceánicas distribuyen el calor, y podrían verse alteradas por el cambio climático. En un futuro aún más preocupante es lo que pueda suceder con la cinta transportadora oceánica, o circulación termohalina, el flujo de agua que transporta calor desde el Pacífico y el Índico hasta el Atlántico, donde sigue recibiendo calor en las latitudes tropicales, para acabar hundiéndose en el Atlántico Norte, retornando en niveles más profundos. Algunas corrientes oceánicas se deben a los vientos y a las mareas, pero otras se deben a las diferencias de temperaturas y a las concentraciones de sal. El cambio de las temperaturas y de la salinidad, por la fusión de los glaciares, podrían frenar o incluso eliminar esas corrientes tal y como las conocemos, algo todavía improbable en este siglo, pero que si llega a producirse tendría graves implicaciones